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“Proteger el oso de anteojos es proteger todo el ecosistema, es generar equilibrio en la naturaleza”, palabras de Lucy Rivera Osorio, secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación de Antioquia en el marco del Tercer Festival del Oso de Anteojos organizado por la Corporación GAIA en el municipio de Urrao.

En el Suroeste vivimos el Tercer Festival del Oso de Anteojos, el propósito del evento es generar conciencia y educar frente a la conservación, protección y restauración de los bosques nativos en Antioquia, hábitat del oso andino u oso de anteojos como se le conoce en la región, especie ‘paraguas’ y en vía de extinción.

El oso de anteojos es el mamífero más grande de Suramérica, y su presencia se prolonga a lo largo de la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta Bolivia. El macho puede medir más de dos metros de altura y alcanza los 150 kilos de peso. La hembra es un poco más pequeña, al menos la mitad del peso del macho, unos 70 u 80 kilos. Estos osos alcanzan su vida reproductiva hacia el cuarto o quinto año y tienen gestaciones variables de cinco a ocho meses; llegan a procrear entre uno a cuatro oseznos.

El oso de anteojos se alimenta de plantas y de carne. Es un mamífero tan grande que predadores naturales casi no tiene, por lo que sus amenazas básicamente son de origen antrópico, o en otras palabras, causadas por el ser humano: tala o quema de bosques, contaminación de las aguas y cacería.

“Puntualmente en Antioquia ha sido bastante grande [la cacería], porque se le dan bastantes usos a las partes del oso. Digamos que dentro de la medicina popular de algunas comunidades, se piensa que la grasa del oso es buena para curar torceduras, luxaciones o fracturas, entonces por eso también se persigue mucho y se mata al animal”, dice Orlando Feliciano Cáceres, médico veterinario especialista en osos de anteojos de la Fundación Bioandina Colombia.

Otro de los principales factores en la disminución de la especie es la alta interacción entre los humanos y los osos, pues los humanos construyen sus hogares cada vez más cerca del hábitat de los osos, y así los osos son vistos como una amenaza.

Fotografía: Brayan Leandro Montoya

“Muchas veces el ganado muere por accidentes, enfermedades, mal manejo o frío. El oso al ser carroñero puede comerse ese ganado muerto y la gente cuando va a ver, encuentra al oso comiendo e inmediatamente le atribuyen la muerte de ese ganado”, relata el médico veterinario, quien también enfatiza que la especie se debe cuidar, pues de ella depende la conservación de gran parte de los ecosistemas, “al oso de anteojos se le atribuyen varias características, entre ellas ser un gran dispersor de semillas, y por ello se cataloga como una especie ‘paraguas’, lo que significa que, en la medida en que esta especie se conserve, se preservarán los páramos y bosques nacionales pues su presencia garantiza la regeneración de los ecosistemas”.

 ¿Qué pasa con los bosques en Antioquia?

En el Tercer Festival del Oso de Anteojos, el biólogo de la Universidad de Antioquia, Ricardo Callejas Posada, afirmó que las coberturas boscosas de Antioquia se están perdiendo. “La enorme cantidad de zonas, aquellas que tienen una radiación, una precipitación, una humedad y temperaturas particulares, podrían escasamente llamarse bosques”.

Un artículo publicado por El Colombiano en febrero del presente año, describe que de 63 áreas protegidas, 40 presentan algún grado de deforestación. En 1990 la cobertura de los bosques andinos era de 1’210.000 hectáreas y para el 2015 esta cifra se redujo a tan solo 530.000 hectáreas. Además, la fragmentación de los espacios boscosos de menos de 100 kilómetros cuadrados suma 881.600 hectáreas, lo que termina afectando masivamente el hábitat de las especies.

En relación con el oso de anteojos, Callejas advierte que si desaparecen las áreas boscosas que quedan por encima de los 2.500 a 2.800 metros sobre el nivel del mar, el oso de anteojos desaparecerá con ellas.

“El estado actual tan deplorable de los bosques en Antioquia es la consecuencia de cada uno de nosotros los antioqueños, porque la sociedad antioqueña no ha tenido ni tiene contexto de su territorio, es notablemente clasista, peyorativa y displicente. No tiene el más mínimo respeto de su entorno”, Ricardo Callejas Posada, biólogo de la Universidad de Antioquia.

La conservación del oso de anteojos

Existe un Programa Nacional para la Conservación del Oso de Andino, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente durante el gobierno de Andrés Pastrana. En él se establecen las estrategias para asegurar la protección de las especies de fauna silvestre, y tomar las previsiones que sean necesarias para defender especies en extinción o en peligro. Este programa se desarrolla desde entonces con las corporaciones autónomas regionales, organizaciones como GAIA y la Unidad de Parques Nacionales.

En Antioquia, la secretaria de Medio Ambiente Lucy Rivera Osorio, afirma que se ha logrado consolidar los corredores biológicos en donde viven estas especies. Además, anunció el pago por servicios ambientales, que consiste en dar incentivos económicos a los campesinos que viven en las zonas altas montañosas y que demuestran su compromiso con el cuidado de los ecosistemas andinos.

La Gobernación de Antioquia en conjunto con alcaldías locales, pretende adelantar programas de repoblación, reintroducción o fortalecimiento de poblaciones vulnerables mediante el manejo de ejemplares de osos mantenidos en zoológicos para su reproducción.

Algunas corporaciones con jurisdicción en territorios donde habitan los osos de anteojos como CorpoUrabá y Corantioquia, han hecho acciones para mitigar los ataques de pobladores a la especie. Uno de los retos es la educación ambiental, que busca fortalecer el conocimiento de los pobladores frente al estado actual de las especies, no solo del oso de anteojos, también de otras en vía de extinción como el jaguar, el puma concolor y el manatí.

 

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