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En la vereda La Raya -ubicada en la mitad de Concordia y Betulia- viven Luis y Santiago, primos que aprovechan su tiempo libre para jugar fútbol todas las tardes en la antigua cancha de la escuela de la vereda, un lugar en el que el tiempo parece detenerse y por eso la diversión se vuelve infinita. Todas las personas se conocen, sus casas están conectadas por caminos de tierra custodiados por extensos cafetales, y en plena cosecha, el verde brilla más que nunca.

Por si fuera poco, ellos disfrutan otras seis horas juntos en la Institución Educativa San José ubicada en la zona urbana, pues ambos están en el grado Sexto 3. Cuando sea grande Luis quiere ser veterinario, quizá por eso mira con ternura a la vaca de la familia vecina y cuenta orgulloso que su conejo es muy ágil; Santiago sueña con ser abogado, dice: “yo quiero defender a las personas que se les incumplen sus derechos”.

Los dos se despiertan de lunes a viernes a las 5:30 a.m. para llegar a tiempo a la entrada de la vereda en donde los espera la buseta que los lleva hasta el colegio. No se quejan, según ellos, otros estudiantes que viven en La Tarquí, y en sectores como El León, La Polea, El Seis, y El Brechón, tienen que levantarse entre las 4:00 a.m. y las 4:30 a.m.

Para Lina María Velásquez, la mamá de Luis, y quién también estudió en el San José, es fundamental que los niños y niñas del campo cuenten con transporte escolar, a ella le tocaba caminar una hora para llegar y otra para regresar hasta su casa, pero aclara que eran otros tiempos:

“Es muy importante porque uno como madre de familia manda el niño a estudiar a pie y uno no sabe qué le puede pasar en el camino, y están expuestos a que un carro los atropelle, que se encuentren con gente extraña por ahí en el camino, están expuestos a muchos peligros”.

Para la memoria: La Raya no fue ajena al conflicto armado colombiano, en 1995 un grupo armado al margen de la ley instaló allí, por ser un punto estratégico de circulación, un peaje ilegal.

¡Sin plata!

Desde el pasado 25 de octubre en el municipio de Betulia se acabaron los recursos económicos para subsidiar el transporte escolar de aproximadamente 300 niños, niñas y jóvenes que habitan en el corregimiento de Altamira, y en veredas como: La Purco, El Encanto, San Mateo, La Valdivia, La Cibeles, La Raya, Santa Rita, entre otras. Todos estos territorios están alejados de la zona urbana.

La economía de esta región está sustentada en el cultivo de café, la mayoría de las personas vive de la recolección del fruto, y solo llegan a equilibrar sus cuentas hasta el tiempo de cosecha (octubre-diciembre), por lo cual el resto de año sobreviven de oficios varios que solo les dan para cubrir necesidades básicas como la alimentación y el pago de servicios públicos, sumado a que en casi todas las familias hay más de un hijo (a).

“Me parece que la falta del transporte nos perjudica a muchos, a mí por ejemplo solo me falta el grado 11 y si lo quitan no voy a poder bajar a terminar el añito que me falta, y los otros que apenas están en sexto, imagínese, les faltan muchos años. Yo creo que con la educación nos alejamos de la delincuencia”.

Afirma el joven Víctor Alfonso Uribe Vanegas, quien también habita en La Raya y sueña con ser mecánico o ingeniero agrónomo.

Desde abril la Administración Municipal y la Secretaría de Educación del municipio comunicaron tanto a los padres de familia como a las directivas de los colegios que en el 2018 el transporte estudiantil no iba más, ante esta noticia algunos decidieron retirar de una vez a sus hijos e hijas del colegio, se habla de aproximadamente 40 alumnos; mientras que otros optaron por interponer un derecho de petición donde exigían que a la infancia y a la juventud de Betulia se les respetara el derecho a la educación:

“Desde la Secretaría les respondieron que el tema del transporte era una obligación de los municipios, pero nosotros también tenemos unas prioridades como lo son: el pago de docentes, la canasta educativa e infraestructura, y solo en transporte escolar anualmente son 180 millones de pesos, y diario el sostenimiento de las siete rutas nos vale un millón 250 mil pesos; de manera que el presupuesto a nosotros se nos quedó corto”.

Explica Luisa Mejía, secretaria de Educación, Cultura y Deporte de Betulia.

Según el alcalde Benjamín Alonso Suárez Castillo, su administración extendió la plata hasta donde se pudo pero ya no les da para más, y al tocar las puertas del Ministerio de Educación no obtuvo respuesta:

“Es preocupante el tema, el próximo año no va a haber transporte escolar porque solos no somos capaces de sostener este programa. La idea es que los padres de familia se concienticen y busquen otras alternativas como el Hogar Juvenil Campesino que tendría cupo para 50 estudiantes aproximadamente y donde haríamos un convenio para incrementar el recurso, y en las posprimarias que estamos gestionando para las zonas rurales y que tendrían cupo para 250 niños aproximadamente”.

Las posprimarias corresponden a “un modelo que permite que los niños, niñas y jóvenes del sector rural puedan acceder al ciclo de educación básica secundaria con programas pertinentes a su contexto”. (Ministerio de Educación)

“Desde la Secretaría de Educación departamental nos pidieron que reportara por escrito cuántas y qué necesitamos, entonces yo hice un oficio haciendo la solicitud. Nosotros tenemos todas las evidencias de la gestión pero aún no tenemos claro si empezamos en enero, yo espero que en la próxima reunión me digan algo concreto”.

Dijo la Secretaria de Educación de Betulia sobre la implementación de las posprimarias.

En total se tienen proyectadas seis posprimarias y estarán ubicadas en lugares estratégicos para que todos los estudiantes tengan fácil acceso: La Purco, La Arboleda, La Cibeles, La Tarquí, el sector denominado El Seis y la última está por determinar, pues afirma la secretaria Luisa Mejía, que en la escuela donde iba a estar no cuenta con la infraestructura adecuada, aunque sostiene que a las demás también les falta algunas adecuaciones.

“Esperamos que las aprueben, que nos ayuden con las plazas docentes, ojalá con profesores de nuestro territorio que ya conocen a las comunidades, y que nos ayuden con material didáctico y el mejoramiento de las instalaciones”, expresó el Alcalde.

Estudiantes y acudientes nos expresaron la preocupación por la calidad educativa del modelo propuesto para terminar el bachillerato en las veredas, a lo que la secretaria de Educación, Luisa Mejía responde:

“Solo cambia la forma pero el fondo es el mismo, el nivel será igual que el del pueblo, van a ser profesores idóneos: licenciados en matemáticas, español, ciencia y filosofía. Como se van a disminuir los estudiantes del San José, entonces esos profesores que quedan libres serían los que se trasladarían para las posprimarias”.

Al respecto, el rector de la Institución Educativa San José, Luis Ariel Zapata, opina que: “este modelo es una buena opción, queremos que sean licenciados los que vayan a trabajar a las veredas, sobre todo en matemáticas y lengua castellana”.

El transporte se acabó hace un mes y el calendario escolar termina apenas el próximo 27 de noviembre ¿qué están haciendo los estudiantes para terminar el año?

Un pueblo unido

 “Si queremos una vereda con un futuro debemos pensar en los que vienen atrás, y qué más que ofrecerles una buena calidad de la educación. El señor alcalde ha estado muy preocupado y eso sí hay que reconocerle que ha hecho la gestión pero se le ha hecho imposible conseguir más recursos. Ahora el transporte queda en manos de los hogares y eso es un gasto más, esperemos que las actividades y los bingos que se están haciendo en las veredas ayuden en algo para seguir pagándolo, un profesor nos está colaborando”.

Cuenta Blanca Ligia Velásquez, tía de Luis y Santiago. El profesor al que se refiere es Jorge Adrián García Tamayo, un altamirano que lleva 12 años en la I.E. San José y se preguntó un día: “¿y después del 25 de octubre que va a pasar con los estudiantes? Entonces me respondí: si la Alcaldía no tiene la plata los docentes podemos hacer algo, y me di a la tarea de recorrer el campo con mi esposa, cada ocho días, para recolectar fondos. Ya llevamos cuatro salidas donde nos ha ido muy bien, la comunidad en general está muy comprometida”.

Por ahora los conductores del municipio están cobrando una tarifa inferior a lo que ganaban hace un mes, pero está acomodada a las capacidades de sus paisanos.

¿Y qué va a pasar el próximo año? Aún el futuro educativo de la infancia y la juventud rural de Betulia, parece incierto:

“¿Si no hay educación cómo se nos vuelve el país? Un joven que no tiene la oportunidad de salir adelante, que no tiene los recursos, y en otras partes le brindan oportunidades fáciles, pues le echa mano a lo que le brinden”, manifiesta Blanca Ligia.

Lo que sí tiene claro el profe Jorge Adrián es que hay que seguirle apostando a la educación: “si el padre de familia no pudo o no quiso estudiar, dele la oportunidad a sus hijos de que estudien, qué bueno que se vayan a profesionalizar a la ciudad de Medellín y regresen a aportar su granito de arena a Betulia”.

Yo sueño con…

“Todos tenemos derecho a estudiar, puede ser pobre, rico. Es muy importante estudiar porque mire mi papá y mi mamá solo estudiaron como hasta tercero y ellos ya no se acuerdan casi. Yo quiero ser un cirujano plástico porque así puedo salvar la gente, y ayudarle a mi papá y a mi mamá cuando ya estén más mayores”. Johan Arley Mejía (vereda La Valdivia)

“Estudiar es importante porque así uno encuentra muchas maneras de trabajar. Si quitan el transporte escolar yo me tendría que ir a vivir a Guatapé donde mi tío. Yo cuando esté grande quiero estudiar criminalística y ciencias forenses para descubrir los culpables de los crímenes”. Valentina Londoño (vereda Santa Rita)

“Ojalá nos ayuden con la ruta para nosotros poder tener un futuro y seamos alguien en la vida. Cuando yo sea grande quiero ayudar a las personas y ser futbolista”. Sebastián Giraldo (vereda La Cibeles)

“Yo cuando sea grande quiero ser veterinaria porque me gustan mucho los animales, me gustaría trabajar aquí en Betulia pero también recorrer Antioquia y otros países, y para eso es importante estudiar para tener una profesión”. Milena Présiga (vereda La Cibeles)

 

 

 

 

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