Tres jóvenes amagaseños emprendieron un proyecto productivo que usa el bagazo de caña panelera para cosechar setas comestibles. Alejandro Loaiza, Andrés Ramírez y Gabriel Sierra, amigos desde el colegio, aprendieron a sembrar hongos con residuos de cosechas de productos agrícolas.
En el centro poblado Camilo C, en un área de 62 metros cuadrados se encuentra lo que sería el único cultivo de orellanas en el Suroeste. Un proyecto que surgió por la curiosidad de Alejandro Loaiza, estudiante de ingeniería agropecuaria, y al que se unieron sus dos mejores amigos del colegio, Andrés Ramírez y Gabriel Sierra.
“Mi padrino tenía un cultivo de esos en Angelópolis, pero pequeño. Un día le pregunté que si yo podía montar uno así. Por mi carrera, me ha interesado mucho el reciclaje de productos agropecuarios subutilizados y la producción de orellanas es rápida, además es una proteína limpia y orgánica”.
¿Orellanas? Son hongos. Hongos comestibles con alto porcentaje de proteína. Pueden reemplazar algunos nutrientes que aporta la carne, la leche o los huevos. No, no es comida para vegetarianos o veganos, es para todas las personas. Un alimento similar al champiñón. Un ingrediente de gran calidad que podría completar sus recetas del día a día.
Así que decidieron aventurarse e iniciar un emprendimiento juntos. Ellos mismos debieron planear todo, gestionarlo, conseguir el material, aportar sus propios recursos, buscar asesorías, empaparse del tema. La casa de Andrés se convirtió en el centro de producción, allí construyeron el invernadero. “Al inicio del proyecto dedicábamos todo nuestro tiempo libre para que el proyecto pudiera consolidarse, ahora el proceso está estandarizado”.
La etapa inicial fue de muchos aprendizajes. Experimentaron, se equivocaron, volvieron a intentarlo, probaron distintos métodos, investigaron cuál podría ser su sustrato* y cuál sería la mejor semilla. Porque para cultivar orellanas se necesita un sustrato y una semilla, que, en el caso de estos hongos, es un micelio*.
*Sustrato: material o sustancia usada para el cultivo en invernaderos, da soporte y nutrientes a la planta para que se desarrolle.
*Micelio: es la masa vegetativa (como un bloque) de la planta, es lo que permite que el hongo crezca y se reproduzca.
Su objetivo era consolidar un proceso eficiente y sostenible ambientalmente. Desde los materiales que usan hasta la utilización de los residuos que quedan al final de la producción.
Fue así como buscaron en las producciones agrícolas de Amagá, algún residuo que sirviera como sustrato para sembrar hongos. Encontraron el bagazo de caña panelera del trapiche comunitario de la vereda El Cedro.
“El hongo es degradador de materia orgánica, entonces se pueden usar subproductos agrícolas que sean ricos en lignina y celulosa, que son carbohidratos estructurales de las plantas. Viendo la producción acá en el municipio notamos que el subproducto que más nos podía servir es el bagazo de caña, porque es uno de los más eficientes y teníamos la posibilidad de ir hasta allá y hacer negocios con ellos”.
El bagazo se utiliza como combustible para hacer productos como los dulces o la panela. “Nosotros les planteamos que si podían vendernos el bagazo para utilizarlo como sustrato, nos dijeron que no podían venderlo. Hicimos un negocio: debíamos llevarles leña que cumpliera la función de combustible y ellos nos regalaban el bagazo. Así fue. Alquilamos un camión para llevarles la madera que conseguimos y ellos nos dieron casi dos toneladas de bagazo de caña”.

En la producción también se puede utilizar tamo de maíz, cisco de arroz o café, vástago del plátano, aserrín, viruta o cualquier tipo de sustrato que tenga carbohidratos estructurales de las plantas. Lo importante es utilizar todo lo que el campo ofrece y que se desecha sin considerar que puede tener otro uso.
El sustrato estaba listo, seguía la semilla. “Probamos con varias, finalmente logramos acomodarnos con la semilla comercial de Casa Orellana”.
El siguiente paso: la magia en el invernadero, el lugar que se ha convertido en laboratorio para académicos, campesinos, estudiantes; y donde se la da vida a las orellanas. Alejandro Loaiza explica los pasos.
- Teniendo la semilla se prepara el bagazo de caña con una adición de una parte nitrogenada, para eso usamos salvado de trigo. Se tritura el bagazo para que quede pequeño y así el hongo quede más disponible.
- Sigue el proceso de pasteurización, el proceso de siembra, de incubación que es en un cuarto oscuro, el proceso de fructificación y de ahí la cosecha.
- Se recoge, se empacan en bandejas y sigue la comercialización.
¿Qué pasa al final? Las orellanas
están a disposición de cuanta receta deliciosa y nutritiva pueda imaginarse. Y
lo mejor, lo que resta de la producción, es decir, el subproducto o el residuo
restante de la cosecha del hongo puede utilizarse como compostaje, como alimento
para el ganado, incluso como remediador de suelos porque tiene componentes que
permiten que este se regenere.
Todo se utiliza. No se pierde nada. No hay casi contaminación y el agua que se usa también se controla. “Lo que más contamina en este proceso es el uso de las bolsas, aunque hacemos un buen manejo de estos residuos sólidos.
Estos jóvenes amagaseños quieren generar una cultura de consumir más orellanas, y que en un futuro otros productores puedan implementar estos cultivos, diversificar la producción en el Suroeste y apostarle a la soberanía alimentaria.
A la fecha, Paisa Orellanas está suspendido por falta de recursos para la producción. Buscan financiamiento o maneras de que el proyecto esté en funcionamiento. Si alguno de nuestros lectores puede apoyar este emprendimiento, puede comunicarse con Alejandro Loaiza al celular 311 671 3942 o escribirnos al correo periodicoelsuroeste@periodicoelsuroeste.com.
Eficiencia de cultivar orellanas
- Se pueden producir 180 kilogramos de proteína limpia en 62 metros cuadrados. En la ganadería, una vaca usa por lo menos 1,5 hectáreas.
- De un kilo de bagazo de caña pueden salir 300 gramos de orellanas en 25 días.
- La orellana puede producirse entre los 18 y los 32 grados centígrados, se debe adecuar un invernadero para controlar todos los factores climáticos.
Agricultura orgánica, el futuro del campo
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO, “la agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana”.
Alimentar a millones de personas y proteger el medioambiente
La dieta global recomendada por científicos hace hincapié en los alimentos a base de plantas y limita los productos animales, cuyas producciones implican prácticas dañinas para el medioambiente.
El objetivo es que el consumo de alimentos como frutas y frutos secos se duplique y el de la carne roja y el azúcar se reduzca. Además, los vegetales ricos en macronutrientes son una fuente barata de alimento.





