Con el propósito de ofrecer una amplia oferta al turista, visibilizar los territorios y ofrecer una amplia variedad de atractivos, los municipios de Jericó, Pueblorrico y Tarso decidieron unir sus fortalezas turísticas en una sola propuesta. Así nació la estrategia 3.40, una invitación a descubrir una región donde la cultura, la naturaleza, la gastronomía y el turismo religioso se complementan para ofrecer una experiencia diversa y auténtica.
La estrategia 3.40 propone recorrer de manera integrada tres municipios del Suroeste antioqueño que comparten cercanía geográfica, historia, paisaje y vocación turística. Un territorio donde es posible pasar de los templos y museos a las cascadas, de la tradición cafetera a la gastronomía local, y de los miradores sobre el cañón del Cauca a los caminos que conservan intacta la esencia de esta zona del departamento.
Impulsada por estos municipios, con el acompañamiento de la Concesión La Pintada y el trabajo conjunto de empresarios del sector turístico, hotelero, gastronómico y de transporte, la estrategia busca que quienes visiten la región encuentren mucho más que un destino para pasar unas horas: una experiencia para recorrer con calma y disfrutar durante varios días.
La iniciativa nació a partir de una apuesta conjunta de los tres municipios por fortalecer el turismo regional y generar nuevas oportunidades para las comunidades. Según explicó el alcalde de Pueblorrico, Cristian Camilo Zapata Ramírez, la propuesta busca que visitantes de Antioquia y de otras regiones del país encuentren en este corredor una experiencia diversa que reúna cultura, naturaleza, gastronomía y tradición: “cada municipio conserva su identidad y sus fortalezas, pero entendimos que juntos podemos ofrecer una experiencia más completa. La invitación es a recorrer los tres municipios, conocer sus historias, sus paisajes y su gente, descubriendo una región que tiene mucho para mostrar y que está preparada para recibir a quienes quieran visitarla”.
La ruta puede comenzar en Jericó, uno de los pueblos más emblemáticos de Antioquia. Caminar por sus calles es encontrarse con la historia y la tradición. Declarado Pueblo Patrimonio de Colombia, este municipio conserva una arquitectura que parece resistirse al paso del tiempo, mientras sus museos, templos, cafés y talleres artesanales mantienen viva una identidad que ha trascendido fronteras.

Aquí nació Santa Laura Montoya, la primera santa colombiana, razón por la cual miles de peregrinos llegan cada año atraídos por el turismo religioso. Pero Jericó también es cultura, paisaje y tradición cafetera; es el lugar donde el carriel, símbolo de la arriería antioqueña, continúa elaborándose de manera artesanal.
La consolidación turística de Jericó se ha convertido además en un referente para esta estrategia regional. Diego Alejandro Molina, coordinador de Turismo del municipio, señala que el propósito es que el reconocimiento alcanzado por Jericó contribuya también a visibilizar los atractivos de los municipios vecinos: “queremos que quienes llegan a Jericó descubran que muy cerca existen otros destinos con grandes potencialidades. La idea es que el visitante permanezca más tiempo en la región, disfrute de diferentes experiencias y encuentre en estos tres municipios una oferta complementaria que integra patrimonio, naturaleza, gastronomía y turismo religioso”.
Desde Jericó, la carretera conduce a Pueblorrico, conocido como el municipio dulce del Suroeste antioqueño. El cambio de paisaje es apenas una excusa para descubrir otra forma de vivir la región. Sus montañas, la arquitectura republicana de su parque principal, la tradición panelera y cafetera, y una gastronomía que mezcla sabores tradicionales y productos locales convierten la visita en una experiencia para todos los sentidos.
Recientemente reconocido como uno de los Pueblos Mágicos de Antioquia, Pueblorrico ofrece además una agenda cultural creciente y una fuerte apuesta por el turismo de naturaleza y aventura, elementos que complementan la experiencia iniciada en Jericó.

Entre Pueblorrico y Tarso aparece uno de los tesoros naturales de la ruta: el Salto de los Monos. El camino hasta esta cascada permite adentrarse en paisajes de bosque y montaña que poco a poco conducen hasta una caída de agua de cerca de 100 metros de altura. Allí, el sonido del agua reemplaza cualquier afán y el entorno invita a detenerse para contemplar una de las postales naturales más llamativas de esta zona del Suroeste.

La travesía continúa en Tarso, conocido como el Balcón del Cauca. Desde sus miradores es posible contemplar buena parte del paisaje montañoso que caracteriza a la región. El municipio ofrece senderos, experiencias cafeteras y espacios de encuentro con la naturaleza, pero también una propuesta cultural singular: la Ruta de la Poesía.
En Tarso la poesía no está reservada para los libros. Habita en sus calles, en sus parques y en la memoria de una comunidad que ha convertido la palabra en parte de su identidad. A ello se suma el turismo religioso asociado al beato Jesús Aníbal Gómez y una oferta de experiencias rurales que permiten al visitante acercarse a la vida cotidiana del campo antioqueño.

Para el alcalde de Tarso, Alexander Ocampo, la estrategia representa una oportunidad para que la región se proyecte de manera conjunta y fortalezca un turismo basado en experiencias: “tenemos atractivos religiosos, culturales y naturales que se complementan entre sí. Queremos que quienes nos visiten puedan vivir la experiencia de recorrer nuestros senderos, conocer nuestras tradiciones, acercarse a la poesía, disfrutar de los paisajes y comprender el valor ambiental y cultural que tiene este territorio. Más que visitar un lugar, la invitación es a descubrir una región completa”.
Con esta iniciativa, Jericó, Pueblorrico y Tarso buscan consolidarse como un corredor turístico capaz de integrar experiencias complementarias y generar beneficios para las comunidades locales. La estrategia 3.40 es, en esencia, una invitación a recorrer una parte del Suroeste antioqueño donde la fe, la cultura, la naturaleza y la tradición cafetera se encuentran a pocos minutos de distancia y donde cada municipio aporta una pieza diferente a una misma experiencia de viaje.



