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Del 20 al 23 de agosto se realizó en Amagá la tercera versión del Festival Sin Espacio, una iniciativa del Taller Teatral de Ninguna Parte que reunió durante cuatro días obras de teatro, danza, talleres, una exposición y un conversatorio alrededor de la necesidad que ha acompañado esta propuesta desde su creación: la carencia de contar en el municipio con un espacio adecuado para las expresiones artísticas y culturales.

El festival tuvo como escenario principal 1933 La Casa de los Recuerdos, una vivienda de arquitectura tradicional ubicada en el parque principal de Amagá, que data de finales del siglo XIX o comienzos del XX y que se encuentra en proceso de adecuación para abrir próximamente sus puertas como espacio de encuentro.

1933 La Casa de los Recuerdos abrió sus puertas para recibir la tercera versión del Festival Sin Espacio y se convirtió durante cuatro días en escenario para el arte y la cultura.

Su patio central recibió durante los cuatro días a actores, artistas y espectadores. Allí se presentaron siete obras de grupos provenientes de Amagá, Medellín y Santa Bárbara, además de una presentación de danza y fuego de Urrao. La programación incluyó propuestas de títeres, clown, sainete, comedia y danza teatro. También se realizaron actividades formativas y académicas.

El patio central de 1933 La Casa de los Recuerdos fue el principal escenario del Festival Sin Espacio, donde artistas y público se encontraron durante cuatro días de programación.

Cada edición del Festival Sin Espacio ha estado acompañada por una pregunta. En la primera fue ¿Quién ocupa el espacio?; en la segunda, ¿Para qué si hay espacio?; y para esta tercera versión los organizadores plantearon ¿Para qué teatro si no hay casa?

La pregunta no se refiere únicamente a la inexistencia de un teatro en Amagá. El festival propone una reflexión sobre los espacios disponibles para las diferentes manifestaciones artísticas del municipio y las condiciones en las que actualmente desarrollan sus actividades grupos de teatro, danza, música y artes visuales.

En esta tercera versión, el Festival Sin Espacio presentó un manifiesto alrededor de la pregunta ¿Para qué teatro si no hay casa?, en el que sus organizadores reflexionaron sobre la falta de espacios para el teatro y otras expresiones artísticas, pero también sobre las necesidades que enfrenta el municipio:

“El teatro no sólo no tiene un espacio físico, tampoco lo tiene en agendas e informes. Mientras esto sucede, se sigue reduciendo el espacio para el hábitat en el municipio y nos preguntamos: ¿qué tan pertinente es pedir teatro cuando hay gente que está perdiendo su casa? ¿Es necesario?

En medio de contradicciones como la construcción de un monumento de alto costo, los espacios para el arte y la cultura convertidos en centros de reuniones, un salón de danza donde se debe hacer fila, nos respondemos: ¡Sí, es necesario! Porque ¿qué es una casa? Si entendemos el pueblo como nuestra gran casa, ¿qué estamos haciendo para que no se caiga? ¿Esta casa tiene dónde soportarse?”

“La loca de los binoculares”, del Laboratorio Experimental La Plaga Escénica de Amagá, fue una de las obras presentadas durante la tercera versión del Festival Sin Espacio. Foto: Luisa Fernanda Valencia.

La historia del teatro en Amagá

Como parte de la programación se presentó la exposición “El trasegar del teatro en Amagá en busca de un espacio”, que reunió parte de la memoria de los procesos teatrales desarrollados durante diferentes épocas en el municipio.

La exposición estuvo acompañada por el conversatorio “Con los protagonistas de la escena de Amagá”, en el que participaron personas vinculadas a diferentes momentos de la historia del teatro local. La actividad permitió hablar de grupos, proyectos, procesos de formación y experiencias que han contribuido a mantener esta expresión artística en el municipio.

La programación también permitió conocer propuestas actuales, como las presentaciones de Amagá con la obra El Hollín Teatro, de la Casa de la Cultura, con Reminiscencias, un sainete sobre el desarrollo histórico del municipio; el Laboratorio Experimental La Plaga Escénica, con La loca de los binoculares; y el Taller Teatral de Ninguna Parte, con El baño de los marginados. A ellos se sumaron grupos de otros municipios: Ondina Títeres, Acción en Movimiento y Compañía de Cartón, de Medellín; Corporación Hérmetus, de Santa Bárbara; y Alma de Fuego, de Urrao. La programación tuvo entrada libre con aporte voluntario y el ingreso se realizó hasta completar el aforo disponible.

Exposición “El trasegar del teatro en Amagá en busca de un espacio”, un recorrido por la historia, los grupos, proyectos y experiencias que han marcado el teatro en el municipio.

“Necesitamos un espacio”

El cierre del festival se realizó el domingo 23 de agosto con El baño de los marginados, del Taller Teatral de Ninguna Parte. Al finalizar la función, Julián Urrego, director del Festival Sin Espacio, retomó ante el público una de las principales reflexiones que dejó esta tercera versión.

“¿Se dieron cuenta lo que era hacer fila, lo que era esperar? Sí necesitamos un espacio, no sólo para el teatro, para todo el pueblo”. Además señaló que la situación también se presenta en otras expresiones culturales de Amagá: “la Escuela de Música usa la iglesia. A Comfama le toca usar el parque y a los bailarines les toca usar ese piso. Necesitamos un espacio”.

También hizo referencia a las artes plásticas y visuales y planteó que la solicitud de un espacio para la cultura no debería corresponder únicamente a los artistas, sino convertirse en una discusión del municipio: “Es de todos nosotros como sociedad pedir un espacio. Y lo de nosotros es: pidan teatro, nosotros lo hacemos. Pero la sociedad amagaseña necesita un espacio para todo”.

El director anunció además que el nombre y la intención del festival se mantendrán mientras persista esta situación: “Este festival se va a hacer hasta que tengamos un espacio”.

El equipo humano que hizo posible la tercera versión del Festival Sin Espacio, una iniciativa que reunió durante cuatro días diferentes expresiones artísticas y culturales en Amagá.

La Casa de los Recuerdos abrió sus puertas al arte

La realización del festival también permitió que habitantes y visitantes conocieran 1933 La Casa de los Recuerdos, una de las viviendas antiguas que conserva características de la arquitectura tradicional de Antioquia.

La familia Torres Acevedo dispuso el inmueble para la realización de la programación y su patio central se convirtió durante cuatro días en el principal escenario del festival.

El lugar se encuentra actualmente en proceso de adecuación y se proyecta su apertura al público como espacio de encuentro. En esta ocasión permitió albergar una programación que tuvo funciones durante todas las noches y que reunió diferentes expresiones artísticas.

Así, la tercera versión del Festival Sin Espacio volvió a hacer visible una realidad que ha motivado esta iniciativa desde su creación: Amagá tiene artistas, grupos, procesos culturales y público, pero no cuenta con un escenario destinado al desarrollo y presentación de estas expresiones.

Por eso, la pregunta ¿Para qué teatro si no hay casa? no terminó con la última función del festival. Para sus organizadores, seguirá vigente mientras en Amagá no exista un espacio para el teatro y las demás manifestaciones artísticas y culturales.

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