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Contar la región implica decidir qué se registra y cómo se narra. Al despedir 2025, reafirmamos una convicción: el Suroeste necesita ser contado con rigor, contexto y pluralidad, sin perder nuestra raíz local ni reducir su complejidad a las crisis.
Este periódico existe para eso: para registrar, preguntar, contrastar y abrir conversación pública. Y esa labor no sería posible sin quienes, durante 21 años, han hecho del periódico un espacio común: colaboradores, reporteros, columnistas, fotógrafos y lectores, así como empresas, instituciones y aliados cuyo respaldo ha sido fundamental. A todos ellos, gracias por sostener, número tras número, un proyecto que sigue creyendo en el periodismo como herramienta para narrar y fortalecer el Suroeste.

Usted no estaría leyendo este periódico -no lo tendría hoy en sus manos ni a la vista- si no fuera por Álbaro de J. Valencia Cano (1964 – 2016). Este proyecto nació de sus entrañas y de muchas noches de desvelo, sostenido por una convicción profunda: que la comunicación comunitaria no es un accesorio del desarrollo, sino una condición esencial de la ciudadanía. El Periódico Regional EL SUROESTE que hoy circula es heredero permanente de esa mirada. No como una nostalgia, sino como una responsabilidad con nuestro legado.

El año 2026 inicia con el ambiente electoral en marcha, con campañas al Congreso y a la Presidencia de la República, y coincide además con el tercer año de los gobiernos municipales, en el que tradicionalmente se concentra la mayor ejecución de los planes de desarrollo. Es el año en el que las promesas en cada uno de los 23 municipios dejan de ser enunciados y empiezan a medirse en obras, programas, decisiones y resultados concretos sobre el territorio.

La agenda de esta región interpela tanto al cierre del actual Gobierno Nacional como a quienes aspiran a llegar a la Presidencia y al Congreso. Infraestructura vial pendiente y decisiones sobre el uso del suelo son asuntos que no admiten dilaciones ni lecturas superficiales, porque inciden de manera directa en la movilidad, la economía, la permanencia en el territorio y la posibilidad misma de habitar el Suroeste con dignidad.

Cuidar el legado significa actuar con memoria. En el Suroeste, cuidar el legado nos convoca a todos: a quienes gobiernan y aspiran a hacerlo, a las instituciones, a las comunidades y a quienes leen, preguntan y participan.

Desde EL SUROESTE seguiremos cumpliendo nuestra parte: contar la región con responsabilidad, con memoria y con compromiso público.

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