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Don Héctor Carmona llegó hace tres años al municipio de Venecia, persiguiendo su sueño de conectar con la naturaleza y desarrollar un proyecto productivo en su finca Carmonía del Bosque. El nombre de la finca combina su apellido con la armonía de los bosques que la rodean. Desde su llegada, don Héctor ha transformado el espacio, inicialmente destinado a jardines, en un lugar para la producción de alimentos, convencido de que sembrar comida genera un mayor impacto. Aunque una avenida torrencial arrasó parte de sus jardines, trabaja con empeño para recuperarlos.

Cuando se instaló en la vereda La Amalia, encontró un terreno descuidado y un entorno lleno de retos, incluida la inseguridad. Las amenazas por extorsión casi lo obligan a abandonar su sueño, pero el apoyo de las autoridades y su determinación lo mantuvieron firme.

A pesar de las dificultades, uno de los logros más significativos para don Héctor ha sido la siembra. Dice que ver cómo una semilla se convierte en un árbol de aguacate le llena el alma. En su finca cultiva una amplia variedad de productos: tomates, cebollas, aguacates, jengibre, ahuyama y naranjas, materializando un sueño familiar que sus hermanos, desde Estados Unidos, observan con orgullo y admiración.

El proyecto de don Héctor no sólo transformó su entorno, sino también su vida. Antes, siendo un hombre de ciudad, nunca imaginó el impacto de reconectarse con la tierra. Este cambio le permitió adoptar una vida más saludable y comprender el poder transformador del trabajo manual. Hoy día, busca transmitir ese aprendizaje a las nuevas generaciones, especialmente a las niñas y niños de las escuelas locales, quienes visitan la finca para participar en actividades educativas y recreativas.

Entre sus iniciativas, don Héctor trabaja en un proyecto para identificar las plantas aromáticas de la finca, invitando a los visitantes a preparar infusiones directamente desde el jardín. Sueña con que su finca sea un espacio donde las personas reflexionen sobre la importancia de sembrar alimentos y vivir en armonía con la naturaleza.

En su rutina diaria, comienza temprano, atendiendo a los animales y coordinando las labores de mantenimiento de la finca. Con esfuerzo y dedicación, continúa consolidando su visión: un lugar donde la conexión con la tierra y el respeto por la vida sean el eje central.

Don Hector sueña con seguir construyendo un espacio donde la gente se sienta en armonía con todas las formas de vida con la naturaleza, sobre todo, que consideren la importancia de sembrar alimentos para la vida.

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