Comparta esta noticia
Por Daniel Ortega Sanmartin

 María José Giraldo Cano tiene 21 años de edad, entrenó ciclo montañismo durante ocho años en el municipio de Amagá. Hace un año se dedica al ciclismo profesional de ruta y participó por primera vez en el mes de julio de la Vuelta a Colombia Femenina 2023, recorrió más de 466 kilómetros y logró terminar todas las etapas.

Con su Equipo Mujeres Antioquia Orgullo Paisa, hizo parte de las 148 corredoras de Colombia y el mundo que partieron del municipio de Sopó, Cundinamarca, pasando por Boyacá, Santander, San Gil, Barichara, hasta Bucaramanga; un recorrido de cinco días.

De la montaña a la ruta

Antes de dar una vuelta a Colombia, Majo hizo parte del Club Minero de Amagá y de otros equipos como Tourmalet Go Team en Medellín; a los que agradece por el apoyo y circuitos recorridos en las montañas que la impulsaron a decidir explorar otros rumbos que hicieran de su pasión, su profesión.

Hace un año se presentó a la convocatoria de la Gobernación de Antioquia para formar un grupo de mujeres ciclistas de ruta, clasificó a las 20 y posteriormente a las 12 mujeres que conforman el equipo del que hoy hace parte, a pesar de que el ciclismo de ruta no le gustaba mucho.

María José Giraldo da una vuelta a su vida y a Colombia. Foto cortesía

La mayoría de las carreras de ruta son de punto a punto, no en circuitos, recorridos más largos que requieren más resistencia: las etapas, los terrenos, cómo se corre. El cambio fue un proceso de aprendizaje y rutina, pasar de entrenar 10 horas a 18 o 20 horas semanales.

Las estrategias son diferentes también, ahora no es un ciclismo individual sino con un equipo donde todas tienen un rol que cuidan para fortalecer la estrategia colectiva. Cuidado que fue fundamental en la Vuelta a Colombia.

La primera y terminada

Saber qué cargas de carbohidratos comer según el entrenamiento, regular las proteínas y grasas, hacer aceleraciones de 1 o 2 minutos, entrenar con intervalos y tempos, ayudar a sus músculos a recuperarse, descansar, manejar las emociones.

¿Voy a poder respirar en alturas tan distintas a las de mi territorio? ¿Cómo me va a ir con la lluvia? Miedo, ansiedad, estrés, asentar cabeza y decir: estoy parada acá y este es el objetivo, estoy concentrada, me preparé para esto.

Hubo etapas duras, las más montañosas. Frente al clima cuenta que, en la prevuelta, conociendo las etapas, de Sopó a Tunja llovió desde que salieron hasta que llegaron: tres horas y media, le dicen “La etapa de los 7 aguaceros”.

Lea también: Película grabada en Amagá llega a cines

El día de la competencia, la organización de la Vuelta a Colombia Femenina cambió el recorrido, no prestaron la vía porque la alterna estaba cerrada por un derrumbe y era el único acceso a los Llanos orientales. En el otro camino hacia a Tunja hizo calor, un día bonito, lo que agradeció.

Cuenta con gratitud que el mayor logro es haber terminado cada etapa sin quedar en límite de tiempo, ese es el mayor temor. Cuando llegan a la meta las primeras ciclistas se empieza a contar un límite de tiempo que se determina con el kilometraje, tiempos y dificultad de la etapa; quienes lleguen después, quedan descalificadas.

Está muy contenta por este logro, por su participación y resultados; aunque aspira llegar más lejos en la próxima, y seguir inspirando y aconsejando a niños, niñas y jóvenes de su municipio, del Club Minero de Amagá.

Llegar a competir en Europa es otra de sus proyecciones, donde hay equipos más consolidados, pues en Colombia aún falta más apoyo al ciclismo femenino: carreras, incentivos, sacar deportistas adelante.

Planea seguir teniendo experiencias, aprendiendo, disfrutando sobre la bici y cree con firmeza que vale la pena arriesgarse, cambiar y salir de los lugares comunes; aunque al principio cueste, todo trae su recompensa si haces las cosas con amor.


María José Giraldo da una vuelta a su vida y a Colombia 

Comentarios
Comparta esta noticia