Tres municipios del Suroeste antioqueño, Jericó, Andes y Jardín, hacen parte del grupo de territorios donde avanza el proceso para declarar nuevas Áreas Libres de Fauna Silvestre en Cautiverio -ALFSC, una estrategia liderada por Corantioquia que busca reducir la tenencia ilegal de especies silvestres y fortalecer una cultura de respeto por la biodiversidad.
La iniciativa, que también incluye a Santa Rosa de Osos, en el Norte antioqueño, avanza actualmente en su Fase III, una etapa centrada en actividades educativas y de sensibilización dirigidas a instituciones educativas, grupos organizados y comunidad en general. En cada municipio se han desarrollado encuentros de socialización, jornadas de capacitación y espacios de participación en medios comunitarios como parte del proceso previo a la declaratoria oficial.
Las áreas propuestas cumplen criterios técnicos definidos por la Corporación, entre ellos que la tenencia ilegal represente una problemática identificada en la zona, que el territorio esté asociado a programas de conservación, que se encuentre cerca de rutas de tránsito ilegal de especies o que sea área vecina a otra ya declarada.
En el caso de Santa Rosa de Osos, Jardín, Jericó y Andes, los municipios manifestaron de manera voluntaria su interés en hacer parte de la estrategia a través de las UMATAS o secretarías de Ambiente, mediante espacios de articulación con la Dirección General y el equipo de relacionamiento de Corantioquia, sumado a la evaluación técnica realizada desde los estudios previos del convenio de fauna.

Actualmente, la Corantioquia realiza seguimiento a diez áreas previamente declaradas en municipios como Jardín, el corregimiento de Tapartó en Andes, Montebello, Venecia, Pueblorrico, Tarso, Ciudad Bolívar, Donmatías, San Pedro de los Milagros y Puerto Nare, con actividades que incluyen reuniones informativas, acercamientos institucionales y jornadas de fortalecimiento educativo.
La estrategia busca que la declaratoria vaya más allá de un acto institucional y se traduzca en cambios culturales frente a la relación de las comunidades con la fauna silvestre, especialmente en territorios donde aún persisten prácticas de cautiverio o comercialización ilegal de especies.






