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Cada 21 de octubre, la Iglesia católica conmemora a Santa Laura Montoya Upegui, religiosa nacida en Jericó, Suroeste antioqueño, y reconocida como la primera santa colombiana. La fecha recuerda su fallecimiento en 1949 y es una ocasión para destacar su legado como educadora, misionera y fundadora de una congregación religiosa. Se trata de una conmemoración establecida en el calendario religioso para recordar su vida, su labor misionera y su testimonio de fe.

La fecha corresponde al aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 21 de octubre de 1949 en Medellín, cuando tenía 75 años. En la tradición católica, las celebraciones de muchos santos se realizan el día de su muerte, considerado simbólicamente como su nacimiento a la vida eterna.

Durante esta jornada, los fieles recuerdan a Santa Laura a través de celebraciones eucarísticas, oraciones y actividades religiosas. La conmemoración también permite dar a conocer su historia y el trabajo que desarrolló especialmente con comunidades indígenas.

¿Por qué Santa Laura es reconocida Santa por la Iglesia católica?

María Laura de Jesús Montoya Upegui nació el 26 de mayo de 1874 en Jericó, Antioquia. Fue maestra y dedicó parte de su vida a la educación antes de iniciar su labor misionera. En 1914 fundó la Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, conocida como las Hermanas Lauritas, con la que emprendió un trabajo de evangelización y acompañamiento a comunidades indígenas.

Su reconocimiento como santa fue el resultado de un proceso realizado durante varias décadas por la Iglesia católica, que incluyó el estudio de su vida, sus virtudes y hechos considerados milagrosos atribuidos a su intercesión.

El 25 de abril de 2004 fue beatificada por el papa Juan Pablo II y, posteriormente, el 12 de mayo de 2013, fue canonizada por el papa Francisco en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.

La canonización es el acto mediante el cual la Iglesia católica reconoce oficialmente la santidad de una persona y autoriza su veneración en toda la Iglesia. En el caso de Laura Montoya, este reconocimiento la convirtió en la primera mujer colombiana declarada santa.

Una celebración con significado especial para el Suroeste antioqueño

La celebración tiene un vínculo especial con Jericó, municipio donde nació Santa Laura y que conserva lugares relacionados con su historia. Entre ellos se encuentra su casa natal, uno de los espacios que permiten conocer sus orígenes, así como el Santuario Santa Laura, conocido como el Templo Rosado, un referente religioso y arquitectónico del municipio.

Su nombre también está presente en otros territorios del Suroeste. En el corregimiento de Peñalisa, municipio de Salgar, una parroquia lleva el nombre de Santa Laura Montoya Upegui, como parte de los homenajes a su memoria dentro de la Diócesis de Jericó.

La Diócesis ha destacado, con motivo de esta celebración, su vocación educativa, su dedicación a las comunidades indígenas, la importancia de la oración en su vida y el papel de las mujeres que la acompañaron en la fundación de su congregación.

Para la Iglesia católica, la memoria de Santa Laura representa una invitación a seguir su ejemplo de servicio, solidaridad y compromiso con las comunidades. Su reconocimiento también tiene un significado histórico para Colombia, al tratarse de la primera mujer del país que llegó a los altares de la Iglesia católica. Su conmemoración mantiene vigente el recuerdo de una mujer nacida en el Suroeste antioqueño cuya trayectoria religiosa trascendió las fronteras del país.

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