Investigación y redacción: Eliana Hernández Pérez Artista Visual y Técnica en Comunicación y Medios Periodísticos
Es un Prometeo de la libertad de Colombia de la libertad de un pueblo, de la libertad de Latinoamérica de la opresión española. Enarbola el fuego que le robó a los dioses como lo hizo Prometeo y lo esparce como libertad en la tierra a los hombres”
José Patricio Arenas Rosas
Luego de una exitosa carrera en México, Rodrigo Arenas Betancourt regresó a Colombia para iniciar su etapa como escultor monumental con El Bolívar Desnudo, una obra de siete metros de altura, ubicada frente a la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, en Pereira. La escultura fue inaugurada en agosto de 1963, en el marco del centenario de la ciudad.

La obra fue gestada durante su estadía en México, en el estudio de Río de Loza, un espacio que anteriormente había sido ocupado por discípulos de Frida Kahlo, conocidos como los “Fridos”. Se trataba de un cuarto de azotea donde, entre diversas maquetas, también se encontraba la escultura de José María Córdova, hoy ubicada en el municipio de Rionegro.
Recordemos que en México, el maestro se relacionó con destacados artistas e intelectuales, lo que le permitió incorporar una mirada renovada del arte moderno en Colombia, lo que generó tensiones en un país que, para entonces, mantenía una fuerte inclinación conservadora y católica.
¿Por qué quitarle el uniforme al “Libertador”, Simón Bolívar? Aquel que tradicionalmente vemos con uniforme militar, montado en un caballo llanero y portando el fuego en su mano derecha, mientras una bandera ondea bajo las patas del animal. Su primogénito, José Patricio Betancourt Rosas, lo explica así: “este Bolívar va desnudo porque Bolívar liberó cinco países y mi padre no quería que sus charreteras lo asociaran con ninguno de ellos; era libre como nace el hombre, sin ataduras ni amarraderas a nada”.
Esta es una escultura llena de movimiento de principio a fin, con un peso de 14 toneladas, fundida en bronce en el taller de Abraham González Holguín, en México, y transportada por vía marítima desde el puerto de Acapulco. En ella, Bolívar se convierte en una suerte de Prometeo: aquel que roba el fuego a los dioses para entregárselo a los humanos, haciendo posible su progreso y su civilización.

La cita refleja una postura clara del artista: despojar la figura de cualquier elemento accesorio para centrarse en su esencia. En este Bolívar, la desnudez no es ausencia, sino una forma de expresar libertad y trascendencia.
El valor de este Bolívar desnudo va más allá de lo estético, pues revela la historia detrás de los primeros dibujos del maestro Arenas. En su infancia, conoció a Simón Bolívar a través de los libros escolares: era “el Libertador”, y esa idea marcó su imaginario. Para él, la libertad no era sólo un concepto histórico, sino un anhelo personal: liberarse de la miseria que lo rodeaba.
Desde ese momento comenzó a dibujarlo de tal manera que llenó las paredes de su aula de clase con dibujos del Libertador. Aunque no prestaba atención a las clases del maestro Yepes, estos dibujos terminaron siendo su boleto para avanzar al siguiente curso. En el tiempo que se realizó esta investigación no encontramos el nombre completo del maestro, únicamente su apellido.
“Hay que buscar la libertad y para buscarla hay que trascender fronteras, hay que lanzarse a lo desconocido para lograr salir adelante porque si te quedas emplastado en esa miseria, Rodrigo Arenas Betancourt no sería lo que es hoy”: José Patricio Arenas Rosas (2025).
En esa época no existían los celulares ni las cámaras digitales, lo que hacía más complejo lograr el realismo que buscaba en el movimiento del caballo. Para conseguirlo, utilizó tres cámaras fotográficas -una Rolleiflex y dos Hasselblad- ubicadas estratégicamente para registrar a un caballo en carrera, sin montura, junto a un jinete cubierto únicamente con un taparrabo. Quien accionaba el obturador debía tener gran precisión y atención, pues el reto era capturar el instante exacto en el que el caballo pasaba frente a cada cámara.
La parte más compleja del proceso era el trabajo en el cuarto oscuro: revelar rollo por rollo, cada uno con capacidad para 16 fotografías, de las cuales muchas no resultaban útiles. Esto implicaba repetir el proceso una y otra vez, hasta obtener imágenes en blanco y negro que realmente sirvieran como referencia para la obra. Luego, se imprimían y se colgaban para su secado.
“Concluido el Bolívar, que es como un simulacro de fecundación, estoy más muerto y vacío que nunca”:
Rodrigo Arenas Betancourt (2015, P.13)
El monumento fue contratado en enero de 1955 entre Rodrigo Arenas Betancur y el alcalde de Pereira, Lázaro Nicholls, por un valor de $300.000 pesos. A diferencia de la controversia que generó en el momento de su inauguración, hoy el Bolívar Desnudo es un emblema para los pereiranos. Bajo la custodia de la Catedral, la obra confirma que la desnudez es una expresión de libertad.
Datos curiosos
- En la colección del Banco de la República se conserva una estampilla del Bolívar Desnudo, ubicado en la ciudad de Pereira.

- Arenas fue el primer escultor contratado por el Estado para crear las primeras obras monumentales simbólicas y heroicas del país.
- La cédula del maestro Rodrigo Arenas Betancur fue expedida en Pereira, ciudad en la que vivió cerca de diez años y que concentra la segunda mayor cantidad de sus obras, después de Medellín.
- En 1981, la imagen de la estatua ecuestre del general José María Córdova, realizada por el maestro para el municipio de Rionegro, fue grabada en la moneda de 10 pesos colombianos.

- En 1984, en el reverso del billete de $1.000 se imprimió la imagen del monumento a los Lanceros del Pantano de Vargas, obra del maestro Rodrigo Arenas Betancur.


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