Del 24 al 27 de septiembre, Jardín volverá a encontrarse alrededor del cine. La versión número 11 del Festival de Cine de Jardín tendrá como eje Ecos de Voces Silenciadas: la vida y muerte de líderes sociales en Colombia, una edición que centrará su mirada en los líderes sociales, los procesos comunitarios que representan y la violencia de la que muchos de ellos han sido víctimas.
A un mes de comenzar esta edición, Víctor Gaviria, director artístico del Festival, reconoce la dimensión del reto. La intención no es solamente proyectar películas sobre líderes sociales, sino propiciar una conversación alrededor de su trabajo en los territorios y acercar esa realidad a quienes se están formando como cineastas y a los públicos que cada año llegan a Jardín.
“Tengo la idea de que los cineastas del futuro, los cineastas que van a formarse en el festival, que están saliendo de las facultades y las escuelas de cine, tenemos que darle como el contexto del país, ¿cierto? Decirles de una manera muy sencilla y muy obvia que hay que hacer cine para este país, para dialogar con los territorios, para empezar a conocer toda esta compleja dinámica social de Colombia”.
El tema adquiere una dimensión cercana en medio de la emergencia que atraviesan distintos territorios tras el terremoto del 10 de agosto. Durante la conversación, Gaviria se refiere a las personas que han asumido tareas para ayudar a sus comunidades y destaca la participación de niños y jóvenes. Para él, esa respuesta también permite reconocer liderazgos que surgen en momentos de dificultad.
Explica, además, que el Festival quiere reconocer tanto a quienes actualmente trabajan por sus comunidades como a quienes han sido asesinados. “Queremos como poner en evidencia, hacerles un enorme homenaje a aquellos que están trabajando en este momento por sus comunidades y aquellos que han sucumbido, digámoslo, bajo la persecución criminal”.
La programación combinará la muestra cinematográfica con un seminario académico que permitirá ampliar la conversación. Entre los invitados mencionados están Ariel Ávila, León Valencia, Francisco Gutiérrez, Francy Carranza, la defensora del Pueblo Iris Marín, Néstor Iván Osuna, Francisco de Roux, Marta Ruiz y Lucía González, además de líderes provenientes de diferentes territorios del país.
Ese diálogo entre las películas y la reflexión académica es una de las características que ha construido el Festival de Cine de Jardín. El público puede pasar de una conferencia a una película y encontrar distintas maneras de acercarse a una misma realidad. Esa combinación, sostiene Gaviria, ha sido fundamental en la formación de quienes han acompañado el Festival durante estos años.

Las vidas detrás de los líderes
La muestra cinematográfica permitirá acercarse a las vidas de los líderes sociales, las comunidades de las que hacen parte y los procesos que representan.
Entre las producciones mencionadas por Gaviria está Cuando las montañas tiemblan, documental que recoge la experiencia de la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú durante el conflicto armado en Guatemala. También habrá trabajos sobre líderes como Kimi Pernía y producciones relacionadas con experiencias comunitarias de distintos territorios.
Gaviria menciona además La sed del viento, relacionada con líderes de La Guajira y sus comunidades, y Madre, de David Herrera, un documental sobre una gobernadora emberá. Las producciones hacen parte de una muestra que busca acercar al público a las personas y comunidades que están detrás de estos procesos.
“La idea es sensibilizar a la gente en el respeto por estas personas, que son las que realmente, más allá del Estado, están respondiendo por sus comunidades, como todos lo debemos hacer”.
En esa apuesta por el cine, los territorios y la formación de públicos, Gaviria reconoce que el Festival también ha asumido un liderazgo cultural: “nosotros también, digamos, haciendo este festival, pues sin darnos cuenta, somos líderes sociales, culturales también”. Este aporte anual a la formación de públicos ayuda, según el cineasta, a construir una sociedad “no polarizada, dialogante, conciliadora, inteligente, crítica”.
Ese recorrido también tendrá referentes cercanos. Gaviria menciona a Gustavo Suárez, líder de Jardín y reconocido observador de aves, asesinado, a quien el Festival rendirá homenaje. La mirada se extenderá a otros liderazgos del Suroeste antioqueño con la participación de los «11 de Jericó», y de líderes campesinos y comunitarios de otras regiones del país, entre ellas Putumayo, donde el audiovisual se ha convertido en una forma de narrar la vida cotidiana de los territorios y visibilizar a jóvenes que trabajan en ellos.
Atacar a un líder es atacar un proceso comunitario
Uno de los asuntos que atravesará el Festival será la estigmatización de los líderes sociales. Gaviria insiste en que su importancia no puede entenderse únicamente desde las historias individuales, pues detrás de cada liderazgo existen procesos colectivos: “cuando los grupos criminales los atacan, están tratando de destruir esos procesos comunitarios importantes. Es una manera de atacar las comunidades”.
El Festival llevará esta discusión a mesas y conferencias con personas vinculadas a la defensa de los derechos humanos. Gaviria destaca especialmente la participación de la defensora del Pueblo, Iris Marín; Néstor Osuna; Astrid Torres, directora de Somos Defensores, y una relatora de Naciones Unidas.
La intención, explica, será contribuir a desmontar la estigmatización que relaciona a los líderes sociales con los grupos armados. Para Gaviria ocurre justamente lo contrario: se trata de personas que han dado la espalda a la violencia y que, desde sus territorios, han buscado defender los procesos de sus comunidades.
Once años mirando el país desde Jardín
La edición de 2026 también representa once años del Festival de Cine de Jardín. En ese recorrido, sus temáticas han estado vinculadas a discusiones que atraviesan al país. Campesinos, democracia, territorios, corrupción y narcotráfico han sido algunos de los asuntos abordados a través del cine y de los espacios académicos.
A esa programación se ha sumado la formación. Durante estos años se han realizado talleres de realización cinematográfica y escritura de guion, mientras la competencia nacional de cortometrajes ha permitido observar el trabajo de nuevas generaciones de realizadores.
En esta edición, esa apuesta llegará también a las veredas de Jardín con talleres de realización documental y ficción. La formación en territorio hará parte de una programación que combina la exhibición cinematográfica con espacios para acercarse a la creación audiovisual.
Gaviria evita afirmar hasta dónde llega el efecto de esos procesos, pero sí reconoce una transformación: “está surgiendo, sí, obviamente, una formación de un público especial”, un público que, en sus palabras, puede ensayar “otras formas de entender el mundo”.
También allí aparece una de las apuestas que ha acompañado al Festival desde sus comienzos: vincular el cine con los territorios y con las historias que existen fuera de los grandes centros de producción cultural.
Después de once años, Gaviria considera que el Festival ya construyó una identidad propia. Una identidad relacionada con el cine y con las conversaciones que ha propiciado sobre el país, pero también con Jardín y con la manera en que la cultura puede integrarse a la experiencia de quienes visitan el municipio.
“Yo creo que el Festival del Jardín es un festival que tiene ya una identidad grandísima. Es una identidad que, digámoslo, uno la reconoce como un lugar en donde hay unos festivales que apuestan a la cultura”.
Para Gaviria, esa presencia también aporta a la vocación turística del municipio. Habla de un turismo cultural y de paz y considera que el Festival contribuye a fortalecer a Jardín como destino turístico.
Del jueves 24 al domingo 27 de septiembre, la programación del Festival reunirá la Muestra Audiovisual Nacional e Internacional, con más de 20 largometrajes; el seminario académico sobre derechos humanos; la competencia nacional de cortometrajes Kaleidoscopio y espacios de formación comunitaria. A estas actividades se sumarán talleres de realización documental y ficción en las 60 veredas de Jardín y actividades en el resguardo Karmata Rúa. Toda la programación será de entrada libre.



