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¿Qué es la literatura? Es el arte de expresar la belleza a través de las palabras, pero a veces pensamos que sólo los que han publicado libros, los que han escrito volúmenes con poemas, con obras de teatro, con ensayos, con investigaciones, se pueden llamar escritores. Todos nosotros somos escritores, y somos escritores de nuestra propia vida. Cada comportamiento nuestro, cada acción, cada pensamiento, cada movimiento de amor, cada huella de luz que dejamos en la Tierra es una página, es un párrafo, es un poema.

Escribimos páginas cada día con lo que decimos, lo que entregamos, lo que amamos, lo que luchamos, las metas que soñamos, el esfuerzo que hacemos por lograrlas. El amor es lo que hace grande la existencia, el amor es lo que tiene la última palabra. Cuando somos capaces de levantarnos por encima de una visión superficial, materialista y rastrera y recortada de la existencia y abrimos el horizonte del alma a horizontes más infinitos de amor, estamos escribiendo páginas.

Sin darnos cuenta, los demás las leen y sobre todo los padres, los educadores, los que de alguna manera somos referentes en medio de la comunidad, que otros nos miran queriendo seguirnos, queriendo copiar de nosotros pensamientos, actitudes, formas de vivir. Entonces somos páginas que otros leen y a la vez nosotros somos lectores de nuestra propia historia. A veces repetimos páginas borrosas, nos quedamos en páginas oscuras porque no leemos de para atrás, no leemos retrospectivamente el camino recorrido para iluminarlo con una reflexión seria y humilde de las páginas que hemos escrito, para construir páginas nuevas que de la oscuridad de las anteriores sacan destellos de luz.

Hay que leer la propia vida, la propia historia.

¿Qué me quiere decir Dios con este camino que he recorrido, con este acontecimiento que mueve mi vida, la de mi familia, la de mi comunidad? Eso es leer la vida, no sólo leemos periódicos, revistas, papeles, leemos la propia historia personal como historia de amor, historia de salvación, historia de humanización, de realización plena. Entonces somos lectores de la propia vida y escritores de nuevas páginas que otros leerán y que están llamados los demás a encontrar en nosotros derroteros de luz.

Una reflexión de Francisco Orozco – Resonancias de La Palabra 

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