Durante generaciones, la minería ha ocupado un lugar central en la historia económica y social de la Cuenca del Sinifaná. En municipios como Amagá, Angelópolis, Venecia, Fredonia y Titiribí, esta actividad ha permitido construir proyectos de vida, fortalecer comunidades y forjar buena parte de la identidad de una región que continúa encontrando en el carbón una importante fuente de empleo y desarrollo.
En ese contexto nació la Asociación de Mineros de Carbón del Suroeste Antioqueño -Asomicsi, una organización que durante 17 años ha buscado acompañar y fortalecer a las comunidades mineras desde una visión que trasciende la producción de carbón. Su trabajo se ha orientado al fortalecimiento empresarial de las unidades productivas, la formalización minera, la gestión ambiental, el bienestar social y la reinversión de recursos en beneficio de los asociados y sus familias.
Hoy, la asociación agrupa 17 unidades productivas mineras y cuenta con una sede propia que se ha convertido en punto de encuentro para la gestión administrativa, social, ambiental y organizacional del sector. A lo largo de los años, además de consolidar procesos internos, ha fortalecido herramientas de gobernanza como reglamentos de reinversión social, fondos de solidaridad, políticas de comercialización y mecanismos de acompañamiento a los asociados.

Fortalecer la minería desde la organización
Uno de los principales desafíos de la minería actual es avanzar hacia procesos cada vez más organizados, sostenibles y alineados con los requerimientos legales y técnicos que exige el sector. Por ello, una parte importante del trabajo de ASOMICSI se concentra en el acompañamiento a las unidades productivas en aspectos administrativos, jurídicos, contables, ambientales y empresariales. Este acompañamiento incluye procesos relacionados con formalización minera, cumplimiento normativo, fortalecimiento organizacional y mejoramiento de capacidades de gestión. Durante los últimos años la asociación ha consolidado mecanismos de seguimiento y acompañamiento permanente a sus asociados, promoviendo una visión empresarial de la actividad minera que contribuya a su sostenibilidad y permanencia en el tiempo.
Una minería que incorpora la sostenibilidad ambiental
La gestión ambiental se ha convertido en uno de los ejes más visibles del trabajo desarrollado por la asociación. Sólo durante 2025 se destinaron más de $85 millones a programas orientados al fortalecimiento de las prácticas ambientales en las unidades mineras asociadas. Como parte de estas acciones se realizaron 61 encuentros educativos que impactaron aproximadamente a 1.164 personas en temas relacionados con manejo de residuos sólidos, reforestación, reducción del uso de plásticos de un solo uso y protección de la fauna silvestre.
La estrategia también incluyó jornadas de reforestación, acompañamiento técnico especializado, mejoramiento de infraestructura ambiental y la entrega de más de 450 kits ambientales compuestos por termos, portacomidas y bolsos reutilizables. Asimismo, se instalaron cerca de 25 puntos ecológicos en unidades mineras e instituciones educativas de la región, con el propósito de promover una adecuada separación de residuos y fortalecer la cultura ambiental. A estas acciones se suman inversiones dirigidas a la adecuación de espacios para almacenamiento de residuos, manejo de materiales y mejoramiento de condiciones ambientales dentro de las unidades productivas.
Durante los primeros meses de 2026, la gestión ambiental ha continuado mediante visitas técnicas, procesos de seguimiento, acompañamiento a fiscalizaciones y evaluación de necesidades ambientales en las unidades mineras asociadas. Este trabajo ha permitido identificar avances en la organización de residuos, el almacenamiento de materiales y la preparación frente a visitas de control por parte de las autoridades competentes.
Invertir en las personas
Más allá de los procesos productivos, la asociación ha impulsado iniciativas orientadas al bienestar de los trabajadores, sus familias y las comunidades vinculadas a la actividad minera. Como parte de esta apuesta se fortaleció el acompañamiento psicosocial mediante la vinculación de una profesional en psicología encargada de desarrollar procesos de formación, escucha y orientación en las unidades productivas. Durante 2025 se realizaron actividades relacionadas con proyecto de vida, resiliencia, bienestar psicológico y fortalecimiento de habilidades personales y familiares.
Las jornadas de formación y acompañamiento permitieron generar espacios de diálogo y reflexión entre los trabajadores, promoviendo una cultura de cuidado emocional y fortalecimiento de la salud mental. La inversión social también se ha reflejado en programas comunitarios, actividades deportivas, apoyo a procesos culturales, iniciativas dirigidas a adultos mayores, celebraciones para la niñez y espacios de integración para las comunidades mineras. Entre estas acciones se destaca la participación en la primera celebración municipal del Día del Minero en Amagá, un encuentro que reunió a cerca de 500 trabajadores y permitió reconocer el aporte histórico del sector al desarrollo del territorio.

Reinvertir para fortalecer las comunidades mineras
Uno de los elementos que distingue el modelo de trabajo de ASOMICSI es la reinversión de recursos en beneficio de las comunidades mineras asociadas. Durante 2025 se destinaron cerca de $170 millones a procesos de reinversión social en las diferentes unidades productivas. Estos recursos fueron utilizados para el mejoramiento de infraestructura, adquisición de equipos y herramientas, fortalecimiento operativo, actividades de integración y bienestar para trabajadores y sus familias. A ello se suma la creación de mecanismos como el Fondo de Solidaridad y Emergencias, concebido para atender necesidades específicas de las comunidades mineras y brindar apoyo en situaciones que requieren respuesta oportuna. La reinversión también ha permitido impulsar proyectos orientados al fortalecimiento de las condiciones de trabajo, la seguridad operativa y el bienestar de quienes hacen parte de la actividad minera.
ASOMICSI EN CIFRAS | 2025
- $169,7 millones destinados a reinversión social en las comunidades mineras asociadas.
- 1.164 personas impactadas mediante procesos de educación ambiental.
- 17 unidades productivas mineras asociadas
- $85,5 millones invertidos en gestión ambiental.
- Nueva sede institucional con aproximadamente 400 m² construidos, incluyendo dos pisos terminados y capacidad para continuar su expansión.
- 15 unidades mineras beneficiadas con mejoramientos de infraestructura ambiental.
- 13 unidades mineras beneficiadas con jornadas de reforestación.
- 61 encuentros educativos sobre manejo de residuos, reforestación, protección de fauna y sostenibilidad.
- Más de 450 kits ambientales entregados a trabajadores mineros.
- 500 mineros participaron en la primera celebración municipal del Día del Minero en Amagá.
- $20,4 millones destinados al Fondo de Solidaridad y Emergencias.
- 25 puntos ecológicos instalados en unidades mineras e instituciones educativas.
- Más de 800 participaciones en jornadas de acompañamiento psicosocial y capacitación.

En 2026
Después de 14 años al frente de la organización, la abogada Delsin Durley Mazo Quiroz culminó su gestión como gerente y representante legal, un ciclo de fortalecimiento institucional, crecimiento organizacional y consolidación de programas orientados al desarrollo de las comunidades mineras de la Cuenca del Sinifaná.
Durante este periodo, la asociación avanzó en la construcción y fortalecimiento de su infraestructura institucional, consolidó programas de gestión ambiental y acompañamiento psicosocial, promovió mecanismos de reinversión social para las comunidades y unidades productivas y fortaleció su capacidad de gestión administrativa, financiera, jurídica y organizacional. También amplió su presencia territorial mediante el trabajo articulado con mineros, empresas, administraciones municipales, organizaciones comunitarias y comunidades de municipios como Amagá, Angelópolis, Venecia, Fredonia y Titiribí.
En su reciente mensaje de despedida, destacó que uno de los mayores logros de estos años fue acompañar a las familias mineras a través de programas de bienestar, seguridad, fortalecimiento ambiental, acompañamiento psicológico y desarrollo económico, contribuyendo a consolidar una visión de minería organizada, con sentido humano y comprometida con el territorio.
La transición incluye la llegada de la profesional Leidy Johana Flórez a la gerencia y representación legal de la organización, quien asume el reto de dar continuidad a los procesos construidos durante los últimos años y liderar una nueva etapa para la asociación.
Después de 17 años de trayectoria, los desafíos siguen siendo importantes. La formalización, la sostenibilidad ambiental, la seguridad y la competitividad continúan ocupando un lugar central en la agenda minera. Sin embargo, la experiencia construida por Asomicsi demuestra que el fortalecimiento del sector no depende únicamente de la producción, sino también de la capacidad de organizarse, invertir en las personas, cuidar el territorio y construir oportunidades para las comunidades que han hecho de la minería una parte fundamental de su historia y su proyecto de vida.
En una región donde la minería forma parte de la identidad de miles de familias, el fortalecimiento de las comunidades mineras continúa siendo una tarea permanente. Esa ha sido, precisamente, la apuesta que ha orientado el trabajo de ASOMICSI: contribuir a que el desarrollo del sector avance de la mano del bienestar de las personas y del territorio que lo hace posible.

El legado de Delsin Durley Mazo Quiroz al frente de ASOMICSI trasciende las cifras y la infraestructura. La solidez de la organización que hoy entrega es el resultado directo de 14 años de gestión ininterrumpida, caracterizados por su trabajo honesto, su responsabilidad y una constancia inquebrantable. Su rectitud y transparencia en el manejo de la asociación no sólo blindaron la confianza del sector, sino que cimentaron las bases de lo que hoy es ASOMICSI: una institución fuerte, transparente y respetada. Su labor deja una huella imborrable de integridad y compromiso ético con el territorio.



