Mariana Salas Valencia creció en Amagá escuchando historias sobre la minería y sobre las familias que han tenido que enfrentar la muerte de uno de los suyos bajo tierra. Algunas de esas historias, repetidas durante años entre familiares, vecinos y conocidos, terminaron convirtiéndose en la inspiración de Boca negra, el cuento con el que obtuvo en 2025 el primer puesto en la categoría adultos de la VI versión de Antioquia Reimaginada.
Mariana fue integrante del Colectivo de Periodismo del Suroeste y periodista de EL SUROESTE. Su interés por la escritura la llevó a participar durante varios años en el concurso de cuento de Comfama, hasta alcanzar el primer lugar con una historia profundamente relacionada con la memoria de su municipio.
“Yo creo que han sido como retazos de historias que he ido cogiendo de muchas cosas que he escuchado desde niña”, cuenta al explicar el origen de Boca negra. Para Mariana, las tragedias mineras son una historia que se repite en Amagá y que ha tocado de distintas maneras a buena parte de su población. “Yo creo que a cualquier persona que uno le pregunte en Amagá tiene una historia de un conocido o un familiar que murió en la mina”, señala.
Sin embargo, al escribir el cuento no quiso concentrarse únicamente en la tragedia minera. Le interesaba explorar algo que ocurre después, cuando termina la atención alrededor de la emergencia y las familias deben continuar sus vidas con la ausencia. “Yo quería abordarlo, más que desde la minería, desde el duelo”, explica. Particularmente, quiso preguntarse qué ocurre con los niños y niñas que pierden a un familiar en estas circunstancias, cómo comprenden la muerte en ese momento y cómo cambia esa interpretación cuando llegan a la adultez.
“A mi papá lo mató la mina”
Una frase que Mariana había escuchado desde niña terminó siendo determinante para construir Boca negra. Esa forma de nombrar las muertes llamó su atención porque atribuye a la mina una responsabilidad casi humana. El cuento se construyó entonces alrededor de una pregunta que permanece después de una tragedia: cómo viven el duelo quienes pierden a un ser querido en una mina, no solamente durante los primeros días, sino muchos años después.
Un cuento escrito para Antioquia Reimaginada
Mariana escribió Boca negra especialmente para participar en Antioquia Reimaginada. No era la primera vez que se presentaba al concurso: ya lo había hecho en varias oportunidades, anteriormente con historias que, según explica, eran más producto de la ficción.
También destaca un componente que encontró alrededor de la convocatoria: los espacios de formación para quienes quieren escribir. Para ella, estos permiten adquirir herramientas para organizar las ideas, estructurar los relatos y fortalecer aspectos técnicos de la narración. En 2025 supo que Boca negra había quedado entre los finalistas. Eso ya era suficiente para sentirse satisfecha, especialmente después de haber participado otras veces. “Yo ya con solo ser finalista me sentía como superganadora”, recuerda. Cuando se enteró de que Boca negra había obtenido el primer puesto en la categoría adultos, la sorpresa hizo todavía mayor la emoción.
El reconocimiento tuvo un significado especial porque escribir ha sido un proyecto que Mariana ha querido desarrollar durante años. Entre sus aspiraciones está publicar sus propias obras y novelas, y ganar este concurso representó un impulso para continuar. “Es como un aliciente para el alma, seguir escribiendo”, expresa.
Una historia que regresa al territorio donde nació
Ahora Boca negra llega a los lectores de EL SUROESTE, el mismo medio del que Mariana hizo parte como periodista y en una región estrechamente relacionada con la historia que inspiró su cuento. Para ella, la publicación representa también una oportunidad para reflexionar sobre el duelo que han vivido las familias que perdieron seres queridos en las minas y sobre la relación que los territorios mineros han construido con esta actividad.
Mariana considera necesario preguntarse por qué este tipo de historias continúan repitiéndose y qué puede hacerse para reducirlas al mínimo. Habla de la necesidad de condiciones dignas y seguras para quienes trabajan en la minería y de inversión en ciencia y tecnología que contribuya a prevenir nuevas tragedias. Que Boca negra sea leído en el Suroeste tiene, por eso, un significado particular para su autora: la historia surgió de las voces, las expresiones y las experiencias que escuchó desde niña en Amagá y ahora vuelve a ese territorio convertida en literatura.
Una invitación a escribir las historias del Suroeste
La experiencia de Mariana cobra nueva vigencia con una nueva convocatoria de Antioquia Reimaginada, una oportunidad para que otras personas conviertan sus propias historias e ideas en cuentos. Su recomendación para quienes tienen algo que contar, pero todavía no se han atrevido a escribirlo, es sencilla: comenzar.
“Que se sienten y comiencen a escribir. Si ya tienen la idea que les ronda en la cabeza, y si no la tienen muy clara, también escribiendo uno aclara las ideas y la historia va tomando forma”.
Boca negra nació de esa decisión de escribir: de recuerdos recogidos durante años, de historias escuchadas desde la infancia y de una frase que permaneció en su memoria. Una forma de narrar, desde la literatura, una parte dolorosa de la historia de Amagá y de las familias que han tenido que aprender a vivir con las ausencias que ha dejado la minería.
Contenido publicado en la edición 219 de EL SUROESTE.



