Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera
Maestro investigador, formador de formadores de la I. E. N. S. A.
Magister en educación en la línea de Formación de Maestros UdA
danielgranados1917@yahoo.com
Las experiencias familiares, el recorrido escolar y las actividades que disfrutan los estudiantes hacen parte de las Narrativas Familiares y Escolares, una investigación pedagógica del maestro Daniel Granados Rivera en la Escuela Normal Superior Amagá. En este ejercicio, los niños reconstruyen sus historias con el acompañamiento de sus familias.
En esta ocasión, Jerónimo Galeano Serna, estudiante de quinto grado, comparte sus experiencias de vida, su paso por diferentes municipios y el acompañamiento que ha recibido durante su proceso de aprendizaje.
Mi nombre es Jerónimo Galeano Serna. Nací el 31 de marzo de 2015 en Bello, Antioquia, y tengo 11 años. Desde hace siete años vivo en Amagá, un municipio donde me he sentido muy contento, he conocido buenos amigos y he aprendido muchas cosas.
Soy un niño alegre, inteligente, responsable, respetuoso, cariñoso y muy curioso. Tengo hipoacusia y, aunque algunas cosas han sido difíciles, he aprendido a seguir adelante con el apoyo de mi familia y de las personas que me acompañan.
Me encanta jugar, salir a pasear con mi familia y compartir tiempo con mi papá, especialmente cuando jugamos juntos. También me gustan los videojuegos y los deportes. Practico fútbol, baloncesto y karate, este último junto a mis papás. Además, he practicado ajedrez y natación, aunque por los horarios no he podido continuar. Me gusta mucho ir a entrenar porque allí me divierto, aprendo y comparto con otras personas.

Mi mamá se llama Leidy Sorany Serna Mazo y es de Santa Bárbara, Antioquia. Mi papá es Pedro Alberto Galeano Cuervo, de San Carlos. Ellos siempre han estado pendientes de mí, me cuidan, me enseñan buenos valores y me acompañan en todo lo que hago.
Por el trabajo de mi papá hemos vivido en diferentes municipios. Cuando nací vivíamos en el Valle de Toledo, donde pasé mis primeros dos años. Después, en 2018, nos trasladamos a El Peñol. Allí entré por primera vez a un hogar infantil, conocí a mis primeros amiguitos y a mi profesora Gloria, quien me trató con mucho cariño y me ayudó a sentirme seguro.
Durante esos años también viví un momento muy importante: me hicieron una cirugía para colocarme un implante coclear. Fue una experiencia difícil para mí y mis papás, pero me ayudó a escuchar mejor y a comunicarme con las personas que me rodean.
Desde entonces he asistido a terapias de lenguaje que me han ayudado a acostumbrarme al implante y al audífono, a mejorar mi comunicación y a aprender cosas nuevas. Con el tiempo he ido conociendo mis capacidades y aprendiendo a enfrentar las dificultades que se presentan.

En 2019 llegamos a Amagá. Primero entré al CDI Gotitas de Amor, pero no me sentía cómodo y lloraba cuando tenía que ir. En 2020 mis papás me cambiaron al jardín Castañuelas, donde conocí a la profe Liliana Cataño. Ella me apoyó mucho mientras continuaba con mis terapias y aprendía los números y las letras.
Ese mismo año llegó la pandemia de Covid-19. Tuvimos que quedarnos en casa, cuidarnos mucho y hacer las actividades de manera virtual.
Mi familia es católica. Cuando tenía cinco meses fui bautizado y en 2024, a los nueve años, hice mi primera comunión. Fueron momentos muy importantes para mí y para mis papás.
En 2021 entré a preescolar en la Escuela Normal Superior Amagá. Mi profesora fue Viviana Osorio y allí conocí a nuevos compañeros. También llegó Liliana Flórez, quien comenzó a acompañarme con la lengua de señas. Era algo nuevo para mí y para mi familia, pero poco a poco me fui acostumbrando gracias a su apoyo y al de mis profesores y amigos.
En primero estuve con la profesora Gloria Patricia Villegas y seguí contando con el acompañamiento de Liliana. Recuerdo especialmente una presentación de Rinrín Renacuajo, en la que hice el papel de un gato. Me sentí muy feliz de participar.
En segundo tuve a la profesora Lina Ramírez, quien realizó un proyecto de inclusión y diversidad en el que aprendíamos español, inglés y lengua de señas por medio de canciones y saludos. Lo más bonito fue que mis compañeros también participaban y aprendían conmigo.
Ese año también participé en las Olimpiadas de Matemáticas. Me sentí muy feliz y mis papás estaban muy orgullosos de mí. En tercero y cuarto mi profesora fue Estrella Montoya. Durante esos años aprendí a ser más responsable con mis tareas y llegó Sorany Álvarez, quien comenzó a acompañarme con la lengua de señas y me ha ayudado mucho en mis clases.

Ahora estoy en grado quinto y me siento muy contento de haber llegado hasta aquí. Tengo profesores que me enseñan y me ayudan cuando lo necesito, y compañeros con quienes disfruto compartir cada día.
Pronto comenzaré la secundaria y sé que tendré nuevos retos y muchas cosas por aprender. Me siento feliz por todo lo que he logrado, por mis amigos y por las personas que me han acompañado durante estos años.
Quiero seguir estudiando, practicando los deportes que me gustan y aprendiendo cosas nuevas. Sé que algunas veces encontraré dificultades, pero también que puedo seguir adelante con esfuerzo y con el apoyo de mi familia y mis profesores.
En las Narrativas Familiares y Escolares, las familias acompañan a los estudiantes en la escritura de sus historias y en la reconstrucción de recuerdos y experiencias. Estos relatos permiten conocer, desde la voz de los propios niños, distintas formas de vivir y aprender dentro y fuera de la escuela.
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Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera

