En la antigua Roma existía un juego parecido, «capita aut navim» (cabeza o nave); la cabeza en la moneda romana es de Jano, el dios de los comienzos, los finales, los umbrales y las transiciones. El dios tiene dos rostros. Observa con uno el pasado, con el otro el futuro: el bifronte romano. Cualquiera puede hacerlo: tome la moneda con la mano de preferencia, láncela con el dedo pulgar, déjela girar en vuelo medio a la altura de la cabeza, atrápela de puño, pregunte después, sin dejar ver anverso o reverso, ¿cara o cruz?; no es más; el juego es acertar. Un juego de azar.
Cruz
La cruz, la vi llegando al umbral maloliente de Amagá, cerca del Mall La Despensa, un edificio comercial de estilo campestre. La cruz de Yarumal es romana, católica y cristiana. Antes situada en el portal de ingreso a la vereda, cuando las vías 4G no existían. Ella es blanca, de concreto; incrustada en una esfera azul rey. Geométrica y robusta encima del orbe, dos isleños atravesados, seis buganvilias recién plantadas de tres en tres a lado a lado; una reja metálica gris ratón de mediana estatura la guarnece. Volvió a erguirse; adyacente estuvo suficiente tiempo. No hay portal, no hay camino veredal. Arrasó la autopista.
Cara
¿Recuerdan a Jano?, el dios bifronte; un rostro es joven y el otro es viejo. El joven mira el futuro; el viejo, el pasado. La moneda fue lanzada por la concesionaria. Ni cara, ni cruz. El territorio está desfigurado, configurado, transfigurado, irreconocible para el Jano viejo. Teodosio, emperador romano, prohibió el culto a dioses paganos en el año 390, siglo IV d. C. La cruz prosperó con el imperio. Jano proscrito quedó. La concesionaria removió las cruces latinas y ahora las devuelve en vano.
Portal
El umbral es un portal. Ahí vive omnipotente el dios Jano. Las rogatorias romanas a él son para la prosperidad al iniciar o terminar algo, atravesar el umbral protector, atravesar la puerta: adentro o afuera, el límite sagrado. En su honor, el primer mes del calendario, «ianuarius» (enero). Anteriormente, el portal de Yarumal custodiado por la cruz ha desaparecido. Ahora su bifurcación no llega a la vereda bucólica de dinteles verdosos por camino adoquinado; el panorama se transformó drásticamente. Una vía llega al mall maloliente y la otra, por Paso Nivel, directo al industrialismo local.
Patíbulo
«En lugar de Cristo», no existe calvario, no existe Gólgota. Solo la cruz. Me causa un interés tremendo la propagación de cruces sin Cristo en Amagá, nomás el símbolo de los travesaños. La cruz es un patíbulo. Amagá, un imponente patíbulo de cruces diseminadas que huele a crematorio.
Panteón
Al fondo de la cruz, más bien detrás de ella, con vista a la autopista, mírese un talud de cemento constituido por una especie de lápidas apiñadas. Parecen lóculos romanos; nichos para sepultar cadáveres. Faltaba la cruz para declarar el camposanto.
Doble cara, doble cruz
Me sigo preguntando si doble cara, doble cruz; menos mal, el dios que escogí no fue Brahma, dios oriental de cuatro caras… ¿Quién puede dilucidar el progreso?… Si el viejo mira el pasado y el joven el futuro, ¿quién mira el presente?… Sigue la cruz, ¡doble cruz! Entregaron la cruz de Yarumal; nos falta la cruz de Paso Nivel, perdida en su custodia, ¡devolverla al camposanto! La cruz nos indica: «Aquí murió un recuerdo».