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Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera
Maestro investigador, formador de formadores de la I.E.N.S.A.
Magister en Educación en la línea de Formación de Maestros UdeA
danielgranados1971@yahoo.es

Las escuelas normales superiores han sido, históricamente, escenarios de formación pedagógica, pero también espacios donde se cultivan valores, actitudes y competencias que trascienden el ejercicio de la docencia. Sus egresados no siempre desarrollan su vida profesional en las aulas; muchos encuentran otros caminos desde los cuales continúan ejerciendo una profunda vocación de servicio a la sociedad.

La trayectoria de Elizabeth Vélez Moncada es una muestra de ello. Aunque su proyecto de vida la condujo hacia la medicina y posteriormente a la neurología infantil, en su recorrido permanecen presentes múltiples aprendizajes construidos durante su formación en el entonces IDEM Victoriano Toro Echeverri de Amagá, institución que ofrecía las modalidades de Bachillerato Pedagógico y Salud y Nutrición, ambas orientadas por una sólida formación humanística y comunitaria.

La doctora Elizabeth nació en Amagá, hija de Ramón Emilio Vélez Delgado, electricista, y de Dolly Margoth Moncada Hincapié, maestra de escuela. Su infancia transcurrió entre la Escuela Rural Urbano Ruiz en Camilo C, donde su madre ejerció durante muchos años como docente.

Al evocar esos primeros años escolares, recuerda una escuela profundamente vinculada con el territorio. Las salidas pedagógicas a veredas cercanas, como Los Aljibes, Nechí y La Delgadita, permitían que el aprendizaje trascendiera el salón de clase y fortaleciera el conocimiento del entorno. Conserva también un especial reconocimiento por sus maestros, quienes hicieron de la disciplina, la dedicación y el afecto elementos fundamentales del proceso educativo.

Entre esos recuerdos permanece especialmente el empeño de la maestra Cruz Elena Zapata y de su madre por enseñar la importancia de escribir con una letra clara y bien elaborada, una práctica que reflejaba el cuidado por los detalles y el valor de hacer bien las cosas desde los primeros años de formación.

Durante la educación secundaria cursó la modalidad de Salud y Nutrición en el entonces IDEM Victoriano Toro Echeverri, graduándose como bachiller en 1993. Esta modalidad no limitaba la enseñanza a los contenidos académicos, sino que promovía una estrecha relación con la comunidad mediante actividades de alfabetización, promoción de la salud y acompañamiento a las familias, experiencias que fortalecían el sentido de responsabilidad social de los estudiantes.

Instituto de Educación Media -IDEM Victoriano Toro Echeverri -Amagá, Antioquia

Más que formar futuros profesionales de la salud, aquella modalidad buscaba cultivar ciudadanos comprometidos con el bienestar colectivo. Esa perspectiva de servicio dejó una huella profunda en Elizabeth y contribuyó a consolidar la vocación que años después orientaría su proyecto profesional.

Al recordar sus años de colegio, destaca igualmente el papel de los docentes que marcaron su formación intelectual y humana. Cada uno, desde su disciplina, despertó intereses que posteriormente serían fundamentales en su vida profesional: la literatura, el inglés, las ciencias naturales, el deporte, la lectura y el pensamiento crítico. Más allá de los contenidos, reconoce en ellos, maestros con una sólida formación pedagógica, capaces de enseñar desde el ejemplo, la exigencia y el compromiso con sus estudiantes.

Aquella experiencia confirma que la formación normalista no se limita a preparar docentes. También desarrolla capacidades humanas, éticas y sociales que acompañan a las personas durante toda su vida, independientemente de la profesión que decidan ejercer.

Con ese propósito claramente definido, Elizabeth se presentó a estudiar Medicina en la Universidad de Antioquia. Aunque en el primer intento no obtuvo el ingreso, mantuvo firme su objetivo. Durante seis meses se preparó de manera autónoma y asistió a un curso preuniversitario, esfuerzo que le permitió ser admitida con un destacado puntaje.

Durante su formación universitaria comprendió que la medicina exigía mucho más que conocimientos científicos. El contacto permanente con las personas reafirmó la importancia de escuchar, orientar, acompañar y generar confianza, habilidades que encontraba estrechamente relacionadas con la formación recibida desde la escuela y el colegio.

Su práctica profesional comenzó con el ruralito en Vegachí y posteriormente con el año rural en Turbo, municipios donde debió enfrentar difíciles condiciones de orden público y violencia, una realidad que continúa siendo parte del ejercicio profesional de muchos médicos recién graduados en Colombia.

Después de trabajar en instituciones hospitalarias del Urabá antioqueño, regresó temporalmente a Amagá como médico general. Poco tiempo después inició la especialización en Pediatría y Puericultura en la Universidad de Antioquia, convencida de que la atención de la niñez demandaba no sólo conocimientos médicos, sino también sensibilidad, paciencia, empatía y capacidad para acompañar a las familias.

Más adelante realizó la especialización en Neurología Infantil, también en la Universidad de Antioquia. Durante este proceso obtuvo becas de formación en São Paulo (Brasil) y Venecia (Italia), donde profundizó sus conocimientos sobre epilepsia. Posteriormente cursó la Especialización y la Maestría en Neurodesarrollo y Aprendizaje en la Universidad CES.

Su experiencia profesional incluye instituciones como el Hospital Pablo Tobón Uribe, la Clínica León XIII, hoy Alma Mater y la Clínica Noel. Paralelamente ha desarrollado una importante labor docente en la Universidad de Antioquia y en la Universidad CES, formando estudiantes de medicina, pediatría y posgrados relacionados con el neurodesarrollo.

Esta faceta docente constituye otro punto de encuentro con la formación recibida durante sus años escolares. Aunque su ejercicio profesional principal es la medicina, reconoce que enseñar hace parte de su identidad y que la pedagogía está presente tanto en las aulas universitarias como en cada consulta médica.

Para la doctora Elizabeth, explicar con claridad un diagnóstico, orientar a los padres y generar confianza en las niñas y niños constituye un ejercicio pedagógico permanente. Educar también significa cuidar.

Como parte de su compromiso con la actualización permanente, continúa participando en procesos de formación e investigación médica. En los últimos años hizo realidad otro de sus proyectos personales: regresar a Amagá para fundar Neuro Especialistas, una institución desde la cual presta servicios especializados en neurología infantil y neurodesarrollo, aportando al bienestar de la población de su municipio y de la región.

La experiencia de la doctora Elizabeth Vélez Moncada permite comprender que las escuelas normales no únicamente forman futuros maestros. Forman ciudadanos con sensibilidad social, pensamiento crítico, capacidad de liderazgo y compromiso con el servicio, competencias que encuentran múltiples escenarios de realización profesional.

Su trayectoria demuestra que la pedagogía puede expresarse desde diversos campos del conocimiento. En su caso, el consultorio médico, la universidad y el trabajo con las familias se convierten en escenarios donde continúa enseñando, orientando y acompañando procesos humanos.

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