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La disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas asociados al fenómeno de El Niño coinciden en el Suroeste antioqueño con alertas sobre la disponibilidad de agua, incendios de cobertura vegetal y condiciones que pueden incidir en la producción agropecuaria.

Corantioquia reportó alertas de desabastecimiento en sistemas de acueducto de Venecia, Pueblorrico, Fredonia y Jericó, mientras que Montebello y Santa Bárbara concentraron durante agosto una parte importante de los incendios de cobertura vegetal registrados en su jurisdicción. En el sector agropecuario, las variaciones de temperatura y precipitación también pueden modificar las condiciones de los cultivos, entre ellos el café.

La presencia de El Niño, sin embargo, no significa que dejará de llover ni permite atribuir directamente al fenómeno cada incendio, disminución de caudal o dificultad en un acueducto. Sus efectos dependen también de las condiciones de cada territorio, las fuentes abastecedoras, el manejo del agua y las actividades humanas.

El comportamiento de El Niño

Según la actualización del IDEAM del 10 de septiembre, existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027, y del 75 % de que sea el episodio más intenso de los últimos 76 años.

El fenómeno está relacionado con el aumento de la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, una variación que modifica el comportamiento del clima en distintas regiones del mundo. En Colombia puede traducirse en disminución de las lluvias y aumento de las temperaturas, aunque sus efectos no son iguales en todo el territorio. Octubre y noviembre corresponden normalmente a la segunda temporada de lluvias en buena parte de la región Andina, pero la presencia de El Niño puede hacer que las precipitaciones sean menores a las habituales. Esto no significa que deje de llover: durante estos meses pueden presentarse aguaceros y periodos de lluvia sin que ello indique que el fenómeno haya terminado.

Alertas por desabastecimiento de agua 

En su balance de agosto, Corantioquia informó que hizo seguimiento a 555 sistemas de acueducto de su jurisdicción e identificó 12 con alertas de desabastecimiento y siete con medidas de racionamiento. Entre los municipios reportados aparecen cuatro del Suroeste antioqueño: Venecia, Pueblorrico, Fredonia y Jericó. En los tres últimos, además, se registraron medidas de racionamiento en algunos sistemas. Las alertas corresponden a acueductos específicos, varios de ellos rurales, y no significan que todo el territorio municipal presente dificultades de suministro.

En la jurisdicción de la Oficina Territorial Cartama de Corantioquia, que comprende 11 municipios del Suroeste, se encuentran áreas de importancia hídrica como el Distrito de Manejo Integrado Nubes-Trocha-Capota y la Reserva Forestal Regional Cerro Bravo.

El Distrito de Manejo Integrado Nubes-Trocha-Capota tiene 4.184 hectáreas y alberga fuentes que abastecen acueductos municipales y veredales de Jericó, Pueblorrico y Tarso. La Reserva Forestal Regional Cerro Bravo, ubicada entre Fredonia y Venecia y con una extensión de 893 hectáreas, da origen a fuentes como las quebradas La Tigra, La Amalia y El Rincón, que abastecen el área urbana de Venecia, además de otras corrientes que alimentan sistemas veredales de ambos municipios.

El comportamiento de estas fuentes será uno de los aspectos por observar durante los próximos meses ante las condiciones de menores precipitaciones y mayores temperaturas.

Incendios de cobertura vegetal

Sólo entre el 7 y el 9 de septiembre se presentaron emergencias en Ciudad Bolívar, Amagá y Concordia. En Amagá, dos incendios afectaron sectores de Maní del Cardal y Nicanor; en Concordia, las llamas se registraron en la vereda San Luis, cerca de la Reserva La Nitrera; y en Ciudad Bolívar, en el sector La Calle Sexta.

Durante agosto, Corantioquia recibió reportes de 45 incendios de cobertura vegetal en su jurisdicción. Montebello y Santa Bárbara concentraron conjuntamente el 22,2 % de los casos. Uno de los de mayor consideración ocurrió entre finales de julio y comienzos de agosto en la vereda Zarcitos, en Montebello, donde cerca de siete hectáreas de vegetación silvestre resultaron afectadas y fueron necesarios cuatro días de operaciones para controlar y liquidar el incendio.

El incremento de estas emergencias también se observa en Antioquia. Al 22 de septiembre, el DAGRAN había registrado 98 incendios forestales durante 2026, con 491,1 hectáreas afectadas. El 73 % de los eventos ocurrió entre julio y agosto. Durante julio y comienzos de agosto, Oriente, Suroeste y Occidente estuvieron entre las regiones donde se concentraron los incendios.

Las altas temperaturas y la disminución de la humedad de la vegetación pueden favorecer la propagación del fuego. El 28 de agosto, Fredonia alcanzó una temperatura máxima de 41,8 °C; en Jericó se reportaron 33 °C el 11 de agosto y en Urrao, 29,8 °C el 10 de agosto, según registros del Sistema de Alerta y Monitoreo de Antioquia -SAMA y del IDEAM.

Estas condiciones pueden aumentar el riesgo de propagación durante El Niño, pero no explican por sí solas el origen de los incendios. Las autoridades han advertido que muchos están relacionados con actividades humanas, entre ellas quemas que se salen de control.

¿Y qué pasa con el café?

Las condiciones más cálidas y secas también pueden incidir en la producción agrícola del Suroeste, donde el café es una de nuestras principales actividades productivas. Álvaro Gaitán, gerente técnico de la Federación Nacional de Cafeteros, explica que sus efectos sobre la caficultura pueden variar de acuerdo con las condiciones de cada zona.

Uno de los aspectos que requiere atención es la broca. En zonas cafeteras de menor altitud, las temperaturas más altas pueden acelerar el ciclo de desarrollo de este insecto y favorecer el crecimiento de sus poblaciones, aumentando el riesgo para los cultivos. El Suroeste presenta diferencias de altitud, temperatura, humedad y precipitación entre municipios e incluso dentro de un mismo territorio. Por esta razón, unas mismas condiciones climáticas pueden tener efectos distintos sobre los cultivos. Otros sistemas productivos de la región también dependen de la disponibilidad de agua, las lluvias y la humedad de los suelos, por lo que la duración e intensidad de las condiciones asociadas a El Niño serán determinantes para sus efectos sobre la producción rural.

¿Qué podemos hacer?

Ante las condiciones secas y las altas temperaturas, las autoridades recomiendan hacer un uso responsable del agua, evitar quemas y otras prácticas que puedan provocar incendios y reportar oportunamente cualquier conato a los organismos de respuesta.

Para los productores rurales, el seguimiento a la disponibilidad de agua, la humedad de los suelos y el estado de los cultivos, junto con la información agroclimática y la asistencia técnica, permite tomar decisiones de acuerdo con las condiciones de cada zona.

Los próximos meses

El escenario planteado por el IDEAM indica que El Niño continuará durante los meses finales de 2026 y tiene una alta probabilidad de extenderse hasta comienzos de 2027. En Antioquia, el DAGRAN mantiene el seguimiento de las condiciones hidroclimáticas a través del Sistema de Alerta y Monitoreo de Antioquia -SAMA, que observa cuencas priorizadas, variables meteorológicas y puntos de calor, entre otros indicadores.

La Secretaría de Ambiente de Antioquia también realiza seguimiento a focos de calor, cobertura vegetal, cuerpos de agua y condiciones de sequía, mientras la Secretaría de Desarrollo Económico acompaña a productores rurales con información agroclimática y asistencia técnica.

El comportamiento de El Niño durante los próximos meses será clave para establecer cómo evolucionan las lluvias, las temperaturas y sus efectos en el Suroeste al cierre de 2026 y comienzos de 2027.

Contenido publicado en la edición 220 de EL SUROESTE


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