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Para hacer de la palabra esencia universal de nuestra vida

Hugo Jamioy es un poeta del Putumayo, miembro de la comunidad originaria Camëntsá, es autor de varios libros de poesía, entre ellos No somos gente y Danzantes del viento. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano y portugués. Hugo visitó el Suroeste antioqueño durante el Hay Festival Jericó 2022, allí conversó junto al escritor Selnich Vivas sobre la poesía de los pueblos originarios y el idioma Camsá. 

Hugo es una de las voces mayores de la poesía ancestral, heredó la palabra de sus abuelos y ahora la comparte con el mundo a través de sus versos. Para él y para su pueblo todas las palabras están dotadas de espíritu y es la palabra la que nos permite transitar con pasos decididos en la aventura de la vida; “una lengua no se forma de la noche a la mañana, todos los códigos que se crean tienen que ver con la conexión del hombre con la naturaleza, nuestra lengua Camsá es una lengua que ha nacido de la Madre Tierra, tiene que ver con esa relación tan profunda que establecieron nuestras ancestros con la lengua y con nuestro sagrado lugar de origen”. 

El idioma Camsá nace con la intención de nombrar el territorio y todo lo que en él existe, los abuelos dedicaron mucho tiempo a la contemplación para crear cada palabra, palabras que no solo designaran a un ser, objeto o acción, sino que también lo llenasen de espíritu.  

La Palabra Bonita

En lengua Camsá no existe el concepto de poesía o poeta, la persona que tiene el don de la palabra es conocida como un hombre o mujer guardadora de la palabra bonita, tiene que ver con el hombre y la mujer que han heredado esa palabra, en nuestro pueblo hay taitas o mamitas que tienen el don de la palabra”. 

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Para el pueblo Camëntsá su idioma le permite conectarse y crear energía con la naturaleza, con la Madre Tierra, la palabra está orientada a la formación y hay palabras bonitas para cada etapa de la vida. 

“Cuando nace un niño o niña es un momento importante y hay símbolos fundamentales: el ombligo y la placenta, esos símbolos los recogemos y los entregamos a una mujer que tiene la palabra para el ritual espiritual de ese momento que es la siembra del ombligo y de la placenta. Esa persona tiene que ser alguien especializado en esa palabra para que haga todas las rogativas de la entrega de estos símbolos, esa mujer de la palabra bonita, especializada en ese ritual de la siembra de la placenta y del ombligo hace unos cantos, si es una niña hace referencia hacia las palabras de lo femenino y si es un niño hace referencia a las palabras de invocación hacia lo masculinos, porque nacer es el inicio de un camino”, explicó Hugo. 

La poesía de Hugo Jamioy

Hugo Jamioy es el poeta de su pueblo, el portador de la palabra bonita que tiene la misión de compartirla con otros pueblos, de reivindicar la lengua Camsá para que sea entendida como lo que es: un idioma que tiene la misma validez que cualquier otro. Sus poemas atesoran la sabiduría ancestral, el espíritu y la energía de las palabras. 

Hugo se despidió de Jericó aconsejando sembrar la palabra en el corazón, entregar una palabra bonita y abrazar a los otros con esas palabras. “Nosotros somos la memoria viva, ustedes son la memoria viva, ustedes están viviendo lo que sus abuelos soñaron construir para ustedes. Somos memoria activa y tenemos que comprometernos a construir ese nuevo espacio llamado Colombia para que nuestros hijos vivan felices de manera natural, hacia allá tenemos que encaminarnos”.  

Algunos poemas que Hugo Jamioy compartió en el Hay Festival

Fshantsiñ

Ndoñ quetsatajuatsënt¨sná

at¨sbe ¨so¨són

jabuachán chaotsenangmen

fshantsiñ;

nÿe

sëndëbuatëmbá

chabe Mamá chabotsebobonshanam

básetemorscán.

 

En la tierra (Traducción) 

No es que esté obligando

a mi hijo

a trabajos forzados

en la tierra;

solamente

le estoy enseñando

a consentir a su madre

desde pequeño.

 

Ndoñ nÿetsquenach

Nÿe sëntsebo¨s jauyanam

at¨sbe bonshan ¨so¨són

ndoñ nÿetsca luarëng

acbiñ quenatsmën

pero chë luarëng

ndayanac acbiam montsebuajon.

 

No todos los lugares (Traducción) 

Solo quiero decirte

hijo de mi vida

que no todos los lugares

son tuyos,

pero cada uno de ellos

guarda algo para ti.


Edición 188

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