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Antes, y no hablamos de muchos años atrás, había mineros que trabajaban en chanclas y medían los posibles gases de una mina dejando entrar un pequeño canario o un gato. Si el animal volvía a salir, podían entrar; de lo contrario, ese fallecía en el interior y ellos esperaban para volverlo a intentar más adelante.

Ahora, estos personajes son conscientes que deben comprar implementos adecuados para el correcto desarrollo de su labor, porque más que el dinero, ellos se juegan a diario su bienestar.

Sin embargo, según los estándares mínimos del Sistema de Gestión de Salud y Seguridad Social –SG-SST, la mayoría de las minas artesanales ubicadas en Amagá se encuentran en estado crítico. Así lo evidenció un estudio realizado por el programa de Administración en Salud y Seguridad en el Trabajo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios -Uniminuto Medellín.

“¿Qué encontramos? Que las minas que visitamos no cumplen significativamente con los estándares del SG-SST. Están en un proceso todavía crítico en el cumplimiento de sus requerimientos. Sin embargo, hay unas intenciones de la comunidad en la mejora de esos procesos”, señala Lorena Taborda, investigadora encargada del proyecto.

En total, se tomaron como muestra 15 minas artesanales de Amagá, ubicadas en el sector de La Ferrería, la Cuenca de La Sinifaná y La Planta. Para su desarrollo, se aplicaron encuestas y se visitaron las minas en compañía de estudiantes y docentes de dicho programa entre 2017 y 2018.

“El proyecto tenía como objetivo identificar las condiciones sociales, socioeconómicas y culturas que inciden en el desarrollo de los programas del sistema de gestión y seguridad en el trabajo”, explica Taborda.

Es importante mencionar que solo se tuvieron en cuenta minas que contaran con un sistema de seguridad social, por lo que en ningún momento es un informe absoluto de la situación de la minería artesanal en el municipio. De igual manera, sí logra pintar un panorama interesante sobre la evolución de este oficio.

En busca de la legalidad

“Hay que entender que la normatividad minera no es un asunto de hace mucho tiempo, sino que apenas se ha constituido en los últimos años (El decreto 1443 que dicta las disposiciones del SG-SST es de 2014). Para adquirir el título minero ellos necesitan diferentes requisitos y la mayoría de ellos tienen otro tipo de problemas que no permite que eso pase. Además que el gobierno también tiene unos intereses en el territorio”, comenta la investigadora.

Contar con un SG-SST en orden es uno de los pasos que los mineros artesanales necesitan dar para acercarse al título minero. Sin embargo, para cumplir todos los requisitos y pasar de un estado crítico, a moderado y luego a aceptable, deben contar con una periodicidad en la revisión del sistema, cumplir con planes de visita del Ministerios de Trabajo y de Minas, no registrar accidentalidad en los últimos seis meses, capacitar a sus empleados y, además, realizar una inversión de unos 500 millones de pesos en maquinaria.

“Tenerlo les permite no estar en ese miedo de hacer explotación y les posibilita vender a una empresa grande, pues no pueden hacerlo sin ser legales. Ellos quieren, pero también están en la contradicción de que si compran maquinaria para operar mejor la mina, realmente eso no garantiza que el título minero se los vayan a dar. Por ende ellos están en un tire y afloje a nivel de inversión”, afirma.

Por otro lado, entre los mineros se presenta un grado de analfabetismo muy alto, al punto que Taborda, en muchas ocasiones, les tuvo que pedir que se untaran el dedo con el mismo carbón que extraían para poner la huella dactilar a manera de firma. Esta situación impide que comprendan bien el funcionamiento de este sistema y los vuelve propensos a que personas inescrupulosas se aprovechen de ellos.

“Uno les pregunta que qué casco están comprando y dicen que uno que valió 10 mil pesos, pero es que ese no cumple con los requisitos de este que vale 50 mil pesos. Pero ellos no entiendo por no son iguales si ambos tienen la pasta dura. También llegan personas vendiendo cascos a las veredas y les muestran certificaciones que son falsas”, recuenta la investigadora.

Lo más preocupante es que esta es una inequidad que no se presenta solo en el sector minero. “Son las mismas condiciones sociales, culturales y económicas que inciden en el desarrollo de programa de sistema de gestión en la empresa de construcción, en la empresa textil, en cualquiera. Esas son las principales causas para que los programas estén en un nivel tan bajo”, concluye.

Los mineros aprenderán mejores prácticas administrativas

Después de desarrollar esta investigación, la Uniminuto vio la necesidad de formar a estos mineros en buenas prácticas administrativas, por lo que a partir de marzo iniciarán un proyecto de formación con 30 dueños de minas en Amagá y les enseñarán sobre negociación y toma de decisiones, desarrollo humano, fundamentos de la salud y la seguridad en el trabajo, decisiones financieras y fundamentos en legislación.

“Yo estoy en contra de aquellos que piensan que los mineros están enloquecidos por un asunto monetario. Hace parte de sus raíces, es lo que saben hacer, es lo que han hecho de generación en generación. Si el abuelo fue minero, el papá fue minero, yo soy minero y mi hijo es minero. Ellos tienen ganas de aplicar el sistema, de cumplir, pero sin herramientas. Quieren ayuda de corte social, no de acorte administrativo, ellos quieren entender lo administrativo, para poder seguir trabajando su territorio”., cuenta la investigadora.

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