Pensar con sentido crítico
Por Rubén Darío González Zapata Colaborador oriundo de Ciudad Bolívar Corregimiento Alfonso López (San Gregorio)
— Hombre Rudaro – me dijo el buey Sócrates cuando asomé a la pesebrera esta mañana para servirle el desayuno: una buena porción de pasto imperial y agua fresca –. Te estaba esperando. Recuerda que nuestra última conversación quedó inconclusa — ¡Claro! Recordé entonces que el amigo y compañero de Linda, la mula preguntona, no es de los que se conforman cuando las cosas quedan a medias y ahora me lo estaba haciendo saber. – Sí, recuerdo que te hablé sobre lo que haría yo para tomar una decisión de voto ante las diferentes propuestas de gobierno existentes. Entonces, hombre Sócrates, pon atención. En primer lugar, te voy a decir cuáles son, en mi opinión, los elementos fundamentales que debe tener la propuesta ideal de gobierno (lo que yo llamo el proyecto) y luego te voy a explicar cuál de las propuestas se acerca más, también desde mi propio punto de vista, a ese ideal y por qué — Le dije mientras le servía una nueva porción de hierba recién recolectada.
El proyecto (propuesta de gobierno).
Una propuesta de gobierno (o el proyecto) es lo que un candidato emplea como argumento para convencer a los electores de que le den su voto. Estos son los elementos que debe poseer: 1) Visión. Es algo que responde a la pregunta: ¿qué país queremos tener en el largo plazo, por ejemplo, dentro de 40 años, empezando a construirlo desde este mismo momento? Eso permite establecer políticas de Estado no sujetas al capricho del presidente de turno (cada 4 años) que llega generalmente a desmontar lo que hizo su antecesor; facilita igualmente construir sobre lo construido. 2) Integralidad. Significa que el proyecto apunta a erradicar los problemas estructurales del país mirado de forma integral y que este posee el poder para sacar a flote todo el potencial económico y humano de la nación. 3) Viabilidad. El proyecto es viable dentro de las condiciones existentes en el momento, tanto dentro del territorio nacional como internacionalmente. 3) Liderazgo. El proyecto tiene que estar en manos de un equipo humano capaz de poner a trabajar a todo el país en una misma dirección. Este elemento es fundamental y determinante. 4) Inspirador. Significa que el proyecto tiene las condiciones para generar un impacto psicológico positivo en la población o, al menos, en la inmensa mayoría de los habitantes del país. Eso implica: capacidad para hacer que la gente sienta confianza en sí misma y en que el objetivo propuesto es alcanzable; capacidad para hacer sentir que vale la pena luchar por la nación reflejada en la VISIÓN propuesta; crea las condiciones para que las sinergias se aglutinen alrededor del objetivo estratégico. En fin, un proyecto capaz de crear condiciones de convivencia en las que los factores destructivos del odio, el miedo, la desesperanza y la falta de fe desaparezcan, por simple sustracción de materia.
¿Cuál de los dos proyectos existentes hoy está más cerca de este ideal? Veamos.
VISIÓN: Colombia milagro. Propone un país seguro, con condiciones que favorecen el crecimiento de las empresas, en el que la militar es la estrategia fundamental para poner a funcionar la nación, dentro de un Estado de tamaño ampliamente reducido. Fácil de lograr en el corto plazo, pero de consecuencias imprevisibles en el largo plazo. Pacto Histórico. Propone un país en el que todas sus regiones y etnias están integradas; la inequidad (desigualdad) habrá desaparecido; la biodiversidad (la vida) será un valor fundamental; la población en general, incluido el campo y las regiones periféricas tendrán la presencia del Estado y dispondrán de las condiciones para generar riqueza. La estrategia para lograrlo parte de un acuerdo nacional. Altamente retadora en el corto plazo, pero esperanzadora en el largo plazo.
INTEGRALIDAD. Colombia Milagro. Dentro de este proyecto, las regiones periféricas (Chocó, la Guajira, el sur de Colombia, inclusive las poblaciones de las partes más pobres de nuestras grandes ciudades, no están concebidas como parte activa de la solución sino como regiones en gran medida generadoras de conflictos a los que hay que confrontar militarmente. Pacto Histórico. Concibe a la población colombiana como un todo biodiverso, llamado a ser en su totalidad parte estratégica de la solución.
LIDERAZGO. Colombia Milagro. Proyecta una imagen de liderazgo fuerte, agresivo, con utilización de herramientas de la Inteligencia Artificial, capaz de producir gran impacto mediático. Ideal para mover emociones en una población en la que el miedo y el odio se pueden casi que tocar con el dedo. En contrapartida, genera en quienes no son sus seguidores una gran incertidumbre, al sentirse considerados en una eventual pérdida de las elecciones, no como contrincantes en un debate político con derecho a pensar de manera diferente, sino como una parte de la población del país que es vista como un enemigo al que hay que suprimir. Pacto Histórico. Proyecta un liderazgo con frecuencia deficiente, errático y desconectado de la realidad. Pero este se puede corregir con un profundo examen de autocrítica y un replanteamiento de sus estrategias. Un liderazgo adecuado y fuerte, sin caer en la teatralidad y el espectáculo, permitirá a quienes creen en el proyecto disponer de la fe necesaria para trabajar sin descanso en la construcción de la Colombia del futuro.
INSPIRACIÓN. Colombia Milagro. Es evidente que, como resultado del estilo de liderazgo de esta propuesta, hay una alta motivación en sus seguidores, porque las expectativas de corto plazo producen siempre ese tipo de respuestas inmediatas. Eso es para esta propuesta la fuente fundamental de su inspiración. Pacto Histórico. En este caso, el efecto inspirador de la propuesta radica en un mayor esfuerzo y madurez para percibirla, porque se trata de una VISIÓN con un horizonte estratégico de largo plazo, no apto para las emociones momentáneas. Por ello mismo, requiere de mucha persistencia, de trabajo duro, de aprender de los errores y de tener humildad para reconocer en qué se ha fallado.
— Después de hacer este análisis, querido amigo Sócrates, no me queda duda alguna: la propuesta que se acerca más al proyecto ideal en estas circunstancias es la del Pacto Histórico y a esta le daré el voto, no importa que la vida no me dé para ver sus resultados; serán nuestros hijos, nietos y bisnietos los que podrán finalmente llegar a esa especie de Tierra Prometida que con tanto anhelo deseamos en esta encrucijada –. La mirada atenta de mi amigo Sócrates parecía al mismo tiempo concentrada en el lejano horizonte de las praderas situadas al otro lado del río San Juan. Entonces añadí: — Hemos pasado 216 años esperando un momento como este; así que, frente a esos más de dos siglos de espera, 40 años no son más que un leve suspiro— añadí para terminar.
Sócrates me miró y asintió levemente. Entendí entonces que este amigo comprendía la dimensión de mis esperanzas.
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Por Rubén Darío González Zapata
Colaborador oriundo de Ciudad Bolívar
Corregimiento Alfonso López (San Gregorio)

