No hay más tierra para vivir; vivir en la tierra es el fin. «Hijo, le dejé las naranjas donde la mamita, para que vaya por ellas», me dijo mi tía, la menor de la familia. Ella vive por La Siria, más allá de La Albania, en jurisdicción de Titiribí. La naranja proviene de tierras anaranjadas, coloradas, amarillentas. Se me hace agua la boca por un jugo recién hecho por Manuel Sepúlveda; él hace juguitos anaranjados en la plaza de Amagá. Cuando no le compro a Manuel el jugo, me conformo con un tarro de naranja del D1. Manuel me sabrá disculpar. Miro por la ventana, apretando el tarro, sacando a fuerza de lidias las últimas gotas amarillas; veo, ¡qué veo!, la montaña desgarrada, ¿acaso hay un peladero?, sí, un peladero de tierras anaranjadas. Repiqueteo de catapila, «Bulldozer», maquinaria amarilla. Déjese una pila de tierra ácida en el llenado naranja de Cristo Rey… Amagá… Déjese una pila de tierra ácida en el terraplenado subiendo a Cabañitas… Amagá…
Suelo tropical
La tierra anaranjada es producto de un proceso de lixiviación (lavado de lluvia). Lava los minerales solubles (potasio, calcio, silicio), dejando apelmazados los insolubles: óxidos e hidróxidos de hierro. La pigmentación es por la alta concentración de FeO. ¡Qué feo! Mi vista arrecia desde la ventana; la acidez la hace tierra volátil, infértil, estéril. Faltan 5 minutos para las 12 del mediodía; los colores se intensifican, parece una ilustración del planeta rojo, el planeta Marte, en honor a Ares, el dios de la guerra, el dios del martirio.
Barro
Ráquira, Pitalito, La Chamba, El Carmen de Viboral son pueblos de tradición en cerámica. Amagá, por su composición de suelos, tiene yacimientos para maniobrar artísticamente la arcilla (arcilla caolínica). No sólo maniobrar ladrillo y teja anaranjados.
Eucalipto, pino y gramínea
Lo único que prospera en vegetación es lo que logra adaptarse. Adaptación o muerte. Lo de ahora, ayer no estaba. Antes, en el terreno de Cristo Rey, el suelo estaba forrado por gramíneas, hierba, yerba… Pastizales tupidos (brachiarias) de raíces profundas resistentes a la acidez, el aluminio tóxico y los óxidos de hierro. El eucalipto y el pino por donde «Los Nenes» subiendo a Cabañitas enhiestos. Los niños recogían en el predio espigas para las cometas por agosto.
Geotecnia
Amagá vive una época de urbanización enloquecida. Las licencias de construcción se expiden por doquier. Parece un suelo agotado… Las tierras anaranjadas son susceptibles a la saturación de agua, propensa a los deslizamientos, alta erodabilidad (erosión por viento o agua), vulnerable a cárcavas profundas (zanjas por erosión). El hierro come hierro. Este tipo de suelo es altamente corrosivo para estructuras metálicas.
Marte
Amarte… a Marte… Viaja a Marte… conocerte, amante.
Pensé desde la ventana, sin jugo de naranja, ¿si en aquellas tierras anaranjadas pudieran vivir marcianos?