Por Maria Clara Cruz Gregory maria.cruzgr@amigo.edu.co
El municipio de Amagá se encuentra inmerso en una de sus tradiciones más representativas: la Semana Santa en vivo. Esta celebración, que combina teatro, música y fervor religioso, alcanza su punto máximo el Jueves y Viernes Santo con la representación de los tribunales, una dramatización colectiva que narra la pasión, juicio y muerte de Jesucristo en la esfera pública.
La preparación comienza desde el primer puente festivo de enero. El grupo de tribunales se reúne para ensayar, ajustar detalles logísticos y mantener viva una tradición que se remonta, según registros locales, al año 1918. “Esto no lo monté yo. Viene de muchos años atrás. Hay fotos que lo demuestran”, afirma Eduardo Betancur, director general de los tribunales, quien suma 45 años como participante y cuatro décadas como director general del grupo. La representación se sustenta en un libreto que se ha transmitido de generación en generación, enriquecido con lecturas bíblicas y aportes teatrales locales. “Nos basamos en la Biblia. No nos salimos de ese documento sagrado. Si se ajusta algo, debe estar dentro del contexto”, explica Betancur.
Este año, más de 100 personas integran el elenco, desde niños de cinco años hasta adultos mayores. El montaje contempla vestuario, maquillaje, efectos de sonido y escenografía al aire libre. Todo esto es financiado en parte con recursos públicos, a través de la Administración Municipal. “La Casa de la Cultura nos ayuda con el vestuario, el sonido, la tarima, las antorchas. Todo corre por ese rubro del presupuesto”, señala el director.
Uno de los momentos más esperados es la aparición de Jesús, interpretado por Sergio Granados, más conocido como “Checho”, quien vuelve al papel tras una pausa en 2024. “No es sólo actuar. Se trata de representar a alguien profundamente significativo para las personas. Es un reto emocional, físico y espiritual”, asegura. Granados ha sido Jesús desde 2014 y describe la escena del prendimiento, que se desarrolla el Jueves Santo, como la más exigente: “me amarran, me empujan, me golpean. Termino con la espalda marcada, pero la gente lo vive intensamente”.
Más allá del teatro, la música en vivo juega un papel esencial. La banda municipal, dirigida por Juan José Puerta, acompaña cada procesión y cada acto clave. “La banda fue creada para la Semana Santa. Llevamos más de un siglo acompañando esta tradición”, afirma. La agrupación participa en todas las procesiones y también en los pregones durante los recorridos escénicos de los tribunales. El concierto de música religiosa, que se realiza tradicionalmente en el templo parroquial, es otro de los eventos destacados. Allí se interpretan marchas fúnebres, piezas procesionales y obras compuestas específicamente para esta celebración. Algunas de ellas, incluso, fueron escritas por músicos amagaseños. “Los niños nos preguntan desde enero cuándo vamos a salir en Semana Santa. Es un punto de entrada a la banda”, comenta Puerta, quien ve en este evento una oportunidad de formación cultural y artística para las nuevas generaciones.
A pesar de su importancia actual, la tradición ha enfrentado momentos críticos. Eduardo Betancur recuerda con claridad una disputa hace 25 años, cuando un sacerdote intentó suspender los tribunales. “Nos prohibieron hablar. Pero nos defendimos, ganamos y logramos que se declararan patrimonio cultural, artístico y religioso del municipio”, relata.
Hoy, la Semana Santa en vivo de Amagá no sólo es un símbolo de identidad local, sino también un atractivo turístico. El número de visitantes crece cada año, impulsado por el voz a voz y las transmisiones en redes. “Esto ya lo conocen en otras ciudades, incluso en otros países como España, Italia y Estados Unidos. Nos llaman a decir: `no dejen perder esto´”, dice Betancur.
La comunidad lo vive con intensidad. Calles decoradas, familias que asisten juntas a las procesiones y fieles que participan activamente en las escenas. “Las señoras en las procesiones se meten en el papel. Le gritan a los soldados que no le peguen a Jesús. Un niño llegó llorando una vez creyendo que me habían matado. Tuvieron que mostrarle que era maquillaje”, cuenta Checho entre risas y asombro.
Aunque los ensayos ya están en su etapa final, los momentos más importantes aún están por llegar. El prendimiento de Jesús, el juicio ante los tribunales, la crucifixión y posteriormente el concierto de Semana Santa serán representados en escenarios naturales del municipio, con asistencia masiva esperada.
“El viernes, cuando termina todo, y la gente aplaude en silencio, uno se pregunta: ¿valió la pena tanto esfuerzo? Y claro que, valió”, concluye Eduardo Betancur.
La Semana Santa en vivo de Amagá continúa, y con ella, el latido de un pueblo que hace del arte y la fe una misma expresión.
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