Comparta esta noticia
Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera Maestro investigador, formador de formadores de la I.E.N.S.A. Magister en Educación en la línea de Formación de Maestros UdeA danielgranados1971@yahoo.es

El maestro Yohn Mario Jaramillo Molina ha desarrollado su labor educativa como docente y directivo. Su recorrido recoge experiencias en la enseñanza de las humanidades, la gestión institucional y la formación de docentes, en distintos niveles del sistema educativo. Esta narrativa reúne algunos momentos de ese proceso, a partir de su propia voz y de las vivencias que han acompañado su ejercicio como maestro.

Es hijo de Enriqueta Molina, ama de casa, y de Gustavo Jaramillo, comerciante (fallecidos). De esta unión se conforman siete hermanos, de los cuales ocupa el tercer lugar; entre ellos hay una maestra. Es oriundo del municipio de Amagá, emporio carbonífero del Suroeste antioqueño. Está casado con la señora Luz Amanda Betancur, profesora durante algún tiempo en Carboneritos, y de esta unión nacen sus hijos: Esteban, educador físico, y Juliana, diseñadora de vestidos para niñas.

Sus estudios de educación básica primaria los realizó en la Escuela Urbana Alejandro Toro Velásquez. Recuerda que inició a sus ocho años de edad y que su primera maestra fue Rubiela Pérez, quien le enseñó a leer y escribir. Por fortuna de la vida, fue su compañera de trabajo en el Liceo Departamental San Fernando, donde orientaron juntos el área de Español y Literatura. El maestro Yohn Mario es bachiller académico del Liceo Departamental San Fernando en el año 1976, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB del programa de Filosofía y Letras, y de la Universidad de Antioquia en la Maestría en Educación, orientación y consejería. Su tesis la fundamentó en los procesos de comunicación familiar en hijos de padres mineros del municipio de Amagá.

Se inició como maestro en el corregimiento San José del Nus en San Roque, Antioquia mediante una licencia temporal en 1981; luego en el Liceo San Fernando, y después, bajo la misma modalidad, en el barrio Castilla de Medellín. Se graduó el 3 de agosto de 1982. En ese entonces, el secretario de Educación Departamental era el doctor Horacio Correa Flores, paisano, hijo ilustre de Amagá, quien le colaboró para vincularse en propiedad en el Liceo Departamental San Fernando del municipio de Amagá, para orientar las áreas de Filosofía, Español y Literatura, Ciencias Sociales y, en la modalidad de Ciencias Humanas, Psicología. Allí permaneció durante 18 años de su vida laboral.

Luego pasó a la Institución Educativa José María Vernal -JOMAVEL, del municipio de Caldas, Antioquia, a orientar las áreas de Lengua Castellana, Ciencias Sociales, Educación Ética y en Valores Humanos, y Filosofía. Posteriormente fue coordinador en el municipio de Girardota, en la Institución Educativa Atanasio Girardot, gracias al doctor José Fernando Montoya Ortega, quien era el secretario de Educación Departamental, hijo del señor Juan Montoya Correa (fallecido), exalcalde del municipio de Amagá.

También fue directivo docente como rector en los municipios de Briceño, en la Institución Educativa Antonio Roldán Betancur; en Donmatías, en la Institución Educativa Donmatías; y en Ciudad Bolívar, en la Institución Educativa San José del Citará.

Nos cuenta el maestro Yhon Mario que su experiencia en educación superior la ha desarrollado como formador de formadores en los campos conceptuales de didáctica, epistemología y prácticas docentes en la Universidad de San Buenaventura, con sede en Medellín; en la Universidad de Antioquia; en la Universidad Católica de Oriente, en el municipio de Rionegro; y en la Universidad de Medellín.

Recuerda que, en la época en que inició como docente en el Liceo Departamental San Fernando, al orientar el área de Filosofía y Letras, su gran incertidumbre era cómo enseñar a pensar a los jóvenes. En un encuentro con el presbítero Horacio Carrasquilla, este le dijo: “Profesor, usted tiene el mejor libro, lleno de preguntas para articular en el currículo escolar el ámbito de la vida, del ser, entre otros asuntos, sin dejar de lado el estudio reflexivo de las escuelas filosóficas que fundamentan la existencia humana y su relación con la cosmovisión”.

Como estudiante de Filosofía, recuerda que su familia estaba en contra de su formación académica. Tenían la idea, propia de la cultura de la época, de que ese estudio no daba dinero. Se sentía escondido, fuera de lugar. Cuando había paros en la universidad, se quedaba estudiando donde una tía. Por la falta de comprensión, sentía que iba perdiendo el tiempo en el campo conceptual de la epistemología; entre más leía y estudiaba, menos entendía. El maestro Antonio Mejía le orientó procesos de lectura y, con mucha confianza, habló con él y lo asesoró. Luego se trasladó de la Universidad de Antioquia a la Universidad Pontificia Bolivariana. Posteriormente, el maestro Antonio Mejía fue proclamado como el mejor maestro.

En lo relacionado con los cargos de directivo docente, encuentra en primer lugar su experiencia como coordinador en Girardota. Llega con muchas ganas de promover cambios estructurales en pro de la comunidad educativa y de apoyar la gestión institucional. Allí impulsó la adecuación de un salón inutilizado, transformándolo en un espacio útil y cómodo para los estudiantes. Como coordinador, contó con el respaldo de actores de la comunidad que creyeron en su iniciativa, lo que permitió fortalecer las condiciones escolares. Además, gestionó la entrega de pupitres a otras instituciones, contribuyendo al mejoramiento de recursos en distintos contextos educativos.

Al llegar al municipio de Briceño, encontró un contexto que le permitió desarrollar su labor con el acompañamiento del alcalde, el sacerdote y el jefe de núcleo. Era un colegio pequeño, en el que asumió la rectoría durante un año y medio. Durante este tiempo, adelantó procesos orientados a la organización institucional y al fortalecimiento de aspectos académicos y administrativos, en articulación con las orientaciones de la Secretaría de Educación Departamental, especialmente en lo relacionado con evaluación y promoción estudiantil. Su gestión se dio en medio de los retos propios del ejercicio directivo, destacando la importancia de la experiencia, la responsabilidad y la convicción en la toma de decisiones dentro del ámbito educativo.

Al llegar al municipio de Donmatías, asumió la rectoría en un contexto de transición institucional. Durante un año y medio, desarrolló su labor en la institución, dando continuidad a los procesos académicos y administrativos. Su paso por este municipio se dio en el periodo de la pandemia del COVID-19, en medio de los retos que enfrentó el sector educativo en ese momento.

Luego pasó como rector a Ciudad Bolívar, donde después de un tiempo tomó la decisión de retirarse del servicio estatal del magisterio. A partir de este momento decide volver a la Universidad de Antioquia como asesor de prácticas docentes, donde, por circunstancias favorables, le correspondió asesorar en su proyecto de grado a la joven Yohana Noreña, estudiante del programa de Artes, quien se graduó con distinción honorífica. Actualmente es coordinadora de Cultivarte en el municipio de Amagá. Este rol también es otra forma de ser maestro. Su trabajo de grado se fundamentó en los procesos de la educación formal y no formal y en los impactos en la Corporación Nueva ERA como aporte social y educativo en el contexto amagaseño.

Además, recuerda que uno no puede desfallecer: hay que insistir, persistir y nunca desistir. Decía el doctor Manuel Elkin Patarroyo: “Luchen por sus sueños”. Hay que ser optimista, aunque no sea fácil. Si hay vocación, a este llamado hay que escuchar, digan lo que digan. Vale la pena ser maestro, servirle a la humanidad. Esta es la reflexión e invitación para los maestros en formación de las Escuelas Normales Superiores -ENS y de las facultades de Educación.

El maestro también fue instructor en Comfama, en la Alcaldía del municipio de Caldas, orientador en el programa de inclusión y, en otros tiempos, del programa MANÁ con maestros en los municipios del norte, bajo la orientación vocacional mediante el área de Ciencias Naturales, teniendo presente intereses, necesidades y problemáticas en lo relacionado con la vocacionalidad. También fue orientador de procesos en COODESARROLLO.

El maestro Yhon Mario fue alumno de Humberto Quiceno, Jesús Alberto Echeverri, Olga Lucía Zuluaga y José Ramiro Galeano (fallecido), en el ámbito académico. También compartió espacios en la Normal de Medellín con practicantes de artes, siendo rector el señor Carlos Adiel Henao Pulgarín (fallecido), quien además fue rector en la Normal de Amagá. Participó en procesos de vacaciones recreativas y creativas “Mascaritas” en Amagá, destacando el valor del trabajo con los niños. En el grado noveno de bachillerato, en el Liceo Departamental San Fernando, varios de sus compañeros continuaron su formación en la Normal, motivados por el maestro Carlos Marroquín, mientras él dio continuidad a su proceso en el Liceo. En ese contexto, la filosofía y la historia se proyectan como áreas de interés orientadas a la enseñanza en distintos territorios, incluyendo zonas rurales.

Lectura recomendada:

Comentarios
Comparta esta noticia