Comparta esta noticia
Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera
Maestro investigador, formador de formadores de la I. E. N. S. A.
Magister en educación en la línea de Formación de Maestros UdA
danielgranados1917@yahoo.com

La escuela también se construye con los recuerdos, las personas que acompañan cada etapa y las experiencias que permiten a los estudiantes descubrir sus propios intereses. Ese recorrido es el que recogen las Narrativas Pedagógicas y Familiares, una serie de investigaciones pedagógicas orientadas por el maestro investigador Daniel Granados Rivera en la Escuela Normal Superior Amagá. En ellas, los estudiantes reconstruyen sus historias con el acompañamiento de sus familias. En esta ocasión conocemos la de Evaluna Sierra Betancur, estudiante del grado 5.º A.

Soy Evaluna Sierra Betancur, tengo 10 años y actualmente curso el grado 5.º A en la Institución Educativa Escuela Normal Superior Amagá, sección primaria. Soy una niña alegre, sociable, dedicada a mi estudio y a mi deporte favorito. Disfruto cada una de las cosas que hago.

Nací el 11 de julio de 2015 en el municipio de Rionegro, Antioquia. Mi familia está conformada por mi padre, Alfredo Andrés Sierra Romero; mi madre, Luz Adriana Betancur Moncada; y mi hermano mayor, Juan José Zapata Betancur. También vivimos con mi abuelo materno, Libardo Betancur, y mi tío materno, Ferman Espinosa. Cuando nací aún vivía mi abuela materna, Luz Marina Moncada, a quien hoy recuerdo con nostalgia y mucho amor. Llegué al seno de una familia amorosa que esperaba mi nacimiento con muchas ansias y felicidad.

Mi padre es diseñador electricista y mi madre se dedica al cuidado del hogar. Gracias a Dios nací en una familia donde todos luchan día a día por superarse. La familia de mi padre está muy lejos de mi lugar de residencia. Ellos viven en La Guajira y solo conocí personalmente a mi abuela Carmen cuando yo era aún muy pequeña. Mantengo contacto con el resto de mi familia paterna por vía telefónica y uno de nuestros proyectos familiares es viajar pronto a la Guajira para conocerlos a todos.

Mi familia profesa la religión católica y a mis cinco meses fui bautizada en la parroquia San Fernando Rey de Amagá. Mi madrina es María Goreti Tabares, y mi padrino es Jaider Farid Sierra.

Empecé a estudiar cuando tenía tres años y medio en el Hogar Infantil Carboneritos. Allí hice mis primeros trazos, conocí a mis primeros amiguitos y estuve acompañada por mis profes Adriana y Nasly Sánchez. Mi segundo año fue muy diferente porque llegó la pandemia y la profe Marcela Ruiz buscó distintas formas de ayudarnos a seguir aprendiendo.

En 2021 entré a preescolar en la Escuela Normal Superior Amagá. Todavía teníamos clases virtuales y hacíamos tareas desde la casa, pero yo siempre estaba feliz de aprender. Allí conocí a la profe Didnalda Andrea Osorio, una tesa en inglés y en música, con quien aprendí a tocar flauta y participé en varias presentaciones.

Desde entonces he seguido estudiando en la Normal. Estrella Enit Montoya Usma fue mi directora de grupo durante varios años y me enseñó a trabajar con disciplina. Ahora, en quinto, mi directora es Lina Girleza, una profe muy amorosa que hasta nos enseña a querer las matemáticas.

También he compartido con muchos otros profes que han dejado recuerdos y aprendizajes en mí. Con Juan David León he aprendido sobre el deporte y el cuidado personal; con Gloria Villegas y Jady Leudo, sobre el medioambiente; Claudia Arango me enseñó a disfrutar la tecnología; con Daniel Granados he aprendido sobre Amagá, nuestra región y nuestro país; y Marta Muriel y Leidy Mesa también han acompañado mi aprendizaje. Para mí, la escuela es como otra familia. Allí aprendo, tengo amigos y comparto buena parte de mis días con personas que han hecho parte de mi crecimiento.

Otro momento muy especial fue mi primera comunión, en diciembre de 2024, en la parroquia San Fernando Rey de Amagá, el mismo lugar donde fui bautizada. Sentí mucha paz y emoción al compartir ese día con mi familia. Mi catequista, Rosa Lía Mejía, me acompañó y preparó con mucho cariño.

Desde muy pequeña me ha gustado estar en movimiento. Más o menos a los cuatro años empecé a acompañar a mi hermano a las clases de baloncesto y la entrenadora Silvana Arredondo me permitió entrenar con los otros niños. Aunque eran mayores, me enseñaban y me cuidaban.

Con los años también quise probar voleibol y natación, aunque esta última tuve que dejarla por motivos de salud. En 2024 regresé al baloncesto y con mi equipo representé a Amagá en las finales departamentales de los Juegos Escolares en Amalfi, una experiencia que disfruté muchísimo. Este año regresé al voleibol y, después de haber probado varios deportes, descubrí que es el que más disfruto y el que quiero seguir practicando. Cada día trato de disfrutar lo que hago. Agradezco a Dios por todo lo que he vivido y espero seguir sumando experiencias junto a mi familia y a las personas que hacen parte de mi vida.

Esta historia hace parte de las Narrativas Familiares y Escolares, un ejercicio en el que los estudiantes reconstruyen y escriben sus experiencias con el acompañamiento de sus familias, sumando sus recuerdos y voces a lo vivido en la escuela.

Lectura recomendada:

Soy Esteban Muñoz Arboleda: una historia de familia, escuela y fe

Comentarios
Comparta esta noticia