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Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera Maestro investigador, formador de formadores de la I.E.N.S.A. Magister en Educación en la línea de Formación de Maestros UdeA

Nacida en Medellín y con profundas raíces familiares en Titiribí, Claudia Patricia ha construido su vida alrededor de una convicción: la educación transforma realidades. Con más de dos décadas de experiencia, su trayectoria ha transitado por contextos sociales diversos y retadores, donde ha entendido que enseñar es mucho más que transmitir conocimientos: es acompañar, escuchar y abrir oportunidades. Hoy, integra la tecnología y la inteligencia artificial con sentido pedagógico, no como un fin, sino como un puente para hacer la educación más cercana, humana y transformadora.

 La maestra Claudia Patricia Arango Betancur es hija de María Consuelo Betancur Muñoz, ama de casa, y Sergio de Jesús Arango Pérez, ebanista. Es la mayor de dos hermanos y madre de dos hijos: María Lucía y Camilo Zapata Arango. Nació en el Distrito de Ciencia y Tecnología, Medellín, más conocido a nivel internacional como la Ciudad de la Eterna Primavera.

Cursó sus estudios de básica primaria, secundaria y media en la Institución Educativa La Anunciación de Medellín. Es Licenciada en Educación Infantil con énfasis en Lenguaje de la Universidad Cooperativa de Colombia, Especialista en Informática Educativa y Magíster en Educación de la Universidad de Medellín.

Claudia Patricia ingresó al magisterio en el sector privado entre 2004 y 2005, en el colegio perteneciente a la Universidad Cooperativa de Colombia, ubicado en Moravia, un asentamiento urbano al que llegaron familias de distintos contextos del departamento y del país como consecuencia de la violencia y la crisis social de la época, lo que generó desplazamiento forzado. Hoy, Moravia es testimonio de resiliencia, de cambios trascendentales de sus habitantes y de una transformación cultural impulsada por la inversión social de distintos gobiernos. Este proceso ha significado una nueva mirada hacia una cultura ciudadana emprendedora y líder en procesos educativos, culturales y de participación ciudadana.

Posteriormente, la maestra inició su labor como funcionaria en el sector público en el municipio de Titiribí entre los años 2006 y 2009, la tierra de Ñito Restrepo, de la trova, del Festival de la Danza y donde se encuentra el circo teatro más pequeño y famoso del mundo. Trabajó en la I.E. Benjamín Correa Álvarez, sede La Peña; luego en las sedes El Porvenir y El Volcán del corregimiento La Albania, bajo la metodología de Escuela Nueva (modelo multigrado). Allí aprendió que la flexibilidad curricular y el respeto por los ritmos de aprendizaje contribuyen a una formación integral, con mayor autonomía y responsabilidad en el proceso formativo del estudiante.

En julio de 2009, debido a situaciones de salud, fue trasladada a la Institución Educativa Pascual Correa Flórez, en el municipio de Amagá. Permaneció allí cerca de cuatro años. En este centro poblado evidenció que la principal fuente de trabajo era la minería del carbón. Pudo presenciar lo duro y peligroso que resulta el trabajo de muchos padres de familia -en su mayoría hombres, aunque también algunas mujeres y adolescentes-. Esta realidad repercutía en los estudiantes con ausentismo escolar y reprobación, además de problemáticas como drogadicción, prostitución, madres cabeza de familia y violencia intrafamiliar. Como maestra, enfrentó situaciones en las que las posibilidades de intervención escolar eran limitadas frente a problemáticas sociales complejas. Una de sus experiencias más significativas fue escribir sobre la cotidianidad de los niños hijos de mineros, su vivencia frente a las tragedias mineras y las consecuencias personales, familiares, sociales y escolares que estas generan.

El 15 de mayo de 2012 fue trasladada a la zona urbana de Amagá, a la Escuela Normal Superior, como docente de aula regular bajo modalidad monodocente, orientando áreas como Educación Física, Matemáticas, Lengua Castellana, Tecnología e Informática, en grados de primero a quinto de básica primaria.

En 2022 fue tutora del Programa Todos a Aprender -PTA, del Ministerio de Educación Nacional, durante un año en la misma institución. Su labor se enfocó en el mejoramiento de los aprendizajes en Matemáticas y Lenguaje en básica primaria, orientando a docentes mediante espacios de formación pedagógica bajo la metodología de talleres.

Ese mismo año viajó a Armenia, Quindío, experiencia que marcó profundamente su práctica pedagógica. Allí compartió la propuesta “Salas virtuales de actos cívicos y culturales”, iniciativa que dinamizó el acto educativo mediante el uso de Google Slides y Google Meet. Esta propuesta surgió durante la pandemia, con apoyo del programa Edukparty de Computadores para Educar, permitiendo mantener el vínculo con los estudiantes y transformar la dificultad en oportunidad.

Durante su permanencia en la Escuela Normal, se destacó por su liderazgo y cooperación con sus compañeros, así como por el trabajo en la verificación de las 13 condiciones de calidad exigidas por el Ministerio de Educación Nacional para la continuidad del Programa de Formación Complementaria. Además, orientó seminarios de Tecnología e Informática para la formación inicial de maestros y acompañó procesos investigativos como asesora temática.

El 19 de febrero de 2024 fue trasladada por salud ocupacional al municipio de Caldas, Antioquia, conocido como “Cielo Roto” por su clima y constantes aguaceros, a la Escuela El Cano, en la vereda del mismo nombre. Allí permaneció cinco meses como docente de grado primero bajo metodología graduada tradicional, orientando todas las áreas. Durante este tiempo observó bajos niveles en los procesos de lectura y escritura, lo que le permitió intervenir pedagógicamente aprovechando las nuevas tecnologías de la información.

El 6 de junio de 2024 llegó por permuta interadministrativa a la Institución Educativa Madre Laura, Buenos Aires en Medellín, donde actualmente labora. Esta comunidad orienta su quehacer desde el modelo pedagógico crítico-social y la pedagogía del amor inspirada en la Madre Laura. Agradece profundamente a la maestra con quien realizó la permuta, por su generosidad y calidad humana, gesto que le permitió continuar aportando a la educación desde un espacio que cree en el amor, el compromiso y la transformación social.

En octubre de 2025 viajó a Manizales con el acompañamiento de Computadores para Educar, en el marco del Día de la Inteligencia Artificial. Allí reflexionó sobre cómo la IA, utilizada con sentido pedagógico, puede abrir nuevas formas de aprender, crear y pensar en el aula. Para ella, la tecnología no es un lujo, sino una oportunidad que, bien orientada, fortalece la enseñanza y enriquece la experiencia educativa.

La maestra Claudia Patricia Arango Betancur invita a los maestros en formación y en servicio a mirar la tecnología como una mediación pedagógica: no para reemplazar la enseñanza, sino para hacerla más creativa, cercana y humana.

Actualmente, en la Institución Educativa Madre Laura, la tecnología y la inteligencia artificial se conciben como herramientas al servicio del aprendizaje. No reemplazan al maestro, pero sí fortalecen su labor, permitiendo formar estudiantes críticos, responsables y creativos en el uso de lo digital.

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