Investigación de Daniel de Jesús Granados Rivera Maestro investigador, formador de formadores de la I.E.N.S.A. Magister en Educación en la línea de Formación de Maestros UdeA danielgranados1971@yahoo.es
Con más de tres décadas de entrega a la docencia, la maestra jericoana repasa su trayectoria, la evolución pedagógica de su territorio y la convicción de que educar es un acto profundamente humano.
En las tierras montañosas de Jericó, cuna del guarniel y de la Santa Laura Montoya Upegui, nació la maestra Dora Elena Molina Espinosa. Hija de doña Olga de Jesús Espinosa Salazar, ama de casa y modista, y de don Luis Ángel Molina Bedoya, administrador de fincas que hoy, a sus 96 años, sigue siendo testigo del legado de su familia, además tiene dos hermanas Ángela María y Olga Isabel, quienes también se sienten orgullosas de llevar el título de Maestras. Dora creció en un hogar donde el servicio y el esfuerzo diario trazaron la ruta. Esposa de Juan José Uribe, madre de Juan David y abuela de Emiliana -a quien define como la luz de sus ojos-, ha dedicado su vida a formar generaciones desde las aulas.
Sus primeros pasos escolares transcurrieron en la Escuela Urbana Madre Laura, para luego ingresar a la Escuela Normal Superior de Jericó, de donde se graduó como maestra en 1975. En aquella época, portar el título de normalista representaba un auténtico honor y motivo de orgullo familiar. Posteriormente, consolidó su perfil académico como licenciada en Ciencias de la Educación (Geografía e Historia) por la Universidad de Antioquia, y más adelante cursó una especialización en Informática y Telemática en la Fundación Universitaria del Área Andina.
El despertar pedagógico y el ingreso a la Normal
Su camino magisterial comenzó en el Hogar Infantil Rondín del ICBF, atendiendo a niños de entre 3 y 5 años. Sin embargo, la oportunidad decisiva llegó en el mes de mayo de 1995, y luego de haber finalizado su licenciatura, el alcalde de la época de su municipio el señor Rafael Arteaga, y tras ganar un concurso de méritos, le ofreció ocupar una plaza en el área de Ciencias Sociales en su querida Escuela Normal Superior de Jericó, institución en la que suma 31 años de vinculación.
A su llegada, la Normal estaba regentada por las Hermanas Dominicas de La Presentación, bajo la dirección de la rectora Hermana Fanny Hidalgo. Más adelante, el liderazgo de las hermanas Laura Alicia Ríos Cardona (rectora) y Nora Inés Fonnegra Gómez (coordinadora académica) impulsaría un período de profunda transformación. Entre los mayores hitos de esa etapa destacó la implementación de la «Propuesta Libertaria», un modelo diseñado para romper con los esquemas de la escuela tradicional.
Aquel proyecto, que en sus inicios generó inquietud en la comunidad educativa, terminó convertida en una plataforma de innovación formativa. Se diseñaron módulos pedagógicos para reducir la fragmentación de asignaturas y transformar la Normal en una “escuela para la criticidad” y no de la simple obediencia. Este proceso institucional estuvo encabezado por las hermanas hasta agosto de 2013, cuando por decisiones gubernamentales la dirección pasó a manos del magíster José Bernardo Vélez Villa.
Acreditación, adaptabilidad y liderazgo
La trayectoria de la profesora Dora ha estado marcada por la exigencia institucional. Desde sus primeros días tuvo que sumergirse en los rigurosos y complejos procesos de acreditación previa y verificación de condiciones de calidad exigidos por el Ministerio de Educación Nacional y la Secretaría de Educación de Antioquia, en una época donde la recolección de información se realizaba sin las facilidades tecnológicas actuales.
En el aula, sus primeros desafíos no sólo como docente sino, como directora de grupo en 8° y 9.º grado la llevaron a desarrollar un trabajo cercano con los adolescentes y sus familias. Esta dinámica la motivó a participar activamente en el proyecto Maestros para la Vida, promovido por la Gobernación de Antioquia para fortalecer las relaciones interpersonales y comunitarias.

Su versatilidad se puso a prueba cuando por necesidad institucional le fue asignada el área de Pedagogía. Aunque la noticia le provocó lágrimas e incertidumbre por su arraigo a las Ciencias Sociales, la Rectora le recordó una lección definitiva: «Como maestra, uno no está donde quiere, sino donde lo necesitan». Dora asumió el reto con solvencia, aprendiendo de las hermanas la escucha activa.
Con los años, su liderazgo la llevó a coordinar el Programa de Formación Complementaria (antiguo Ciclo Complementario) hasta 2018. Desde allí estuvo al frente de énfasis que era la forma como se trabajaba en el ciclo: Humanidades, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, viendo con satisfacción cómo sus estudiantes se transformaban en líderes educativos dentro y fuera del territorio.
Proyectos de alcance regional y nacional
El impacto de su labor trascendió las fronteras de Jericó. Por delegación del Ministerio de Educación Nacional y bajo el liderazgo de la Hermana Nora Inés Fonnegra, participó en el acompañamiento y fortalecimiento de los planes de estudio de las Escuelas Normales de Mitú y La Guajira, adaptando la formación docente a las necesidades particulares de cada población.
Asimismo, participó en la implementación del modelo flexible de Aceleración del Aprendizaje en varios municipios del Urabá antioqueño, con el apoyo del Instituto Alberto Merani y la Secretaría de Educación Departamental. Esta experiencia no sólo le permitió aportar a la nivelación académica de niños y jóvenes, sino enriquecerse con la cultura y la geografía de la subregión.
Posteriormente, a través del Proyecto de Educación Rural (PER), la Normal de Jericó se convirtió en la primera en graduar a normalistas superiores formados y certificados simultáneamente como tecnólogos en sistemas, gracias al apoyo de FUNDACOLOMBIA, vinculando la formación académica con oportunidades de desarrollo profesional y liderazgo.
Educar es un acto ético y político
Tras su paso por la gestión y coordinación de espacios conceptuales como vulnerabilidad social, territorialidad y corrientes pedagógicas contemporáneas, Dora Elena volvió al aula de clases a enseñar Ciencias Sociales, su pasión primordial.

Fundamentada en la premisa del teórico Lawrence Stenhouse -«si cambia el maestro, cambia la escuela»-, la docente enfatiza que la institución educativa no es una isla, sino un actor profundamente ligado a los procesos sociales, políticos y culturales del territorio.
A las nuevas generaciones de educadores, la maestra Dora les deja un mensaje claro:
“Lo más importante para quien elige ser maestro es el disfrute de lo que hace. Ser maestro exige compromiso sin horarios, enamorar a las comunidades y rescatar los procesos que dieron efectividad a la enseñanza. Los títulos no hacen al maestro; al maestro lo hace la capacidad de escuchar, de propiciar el encuentro de saberes y de entender que enseñar es un acto ético, político y profundamente humano. La educación debe generar seres críticos, capaces de interpretar, argumentar y transformar realidades”.

Hoy, su trayectoria en la Escuela Normal Superior de Jericó permanece como testimonio de una vida al servicio de la pedagogía, la formación de formadores y el desarrollo de la comunidad.
Lectura recomendada:
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